29.12.12

Libros para no regalar: Medicinas alternativas y charlatanes

Me gusta pasarme de vez en cuando por la librería, para estar al día de las novedades editoriales que van apareciendo. En mi opinión, la oferta de obras refleja bastante bien la sociedad en la que vivimos y los intereses que se demandan y se crean. Un claro ejemplo ha sido la serie Las Sombras de Grey, un producto literaria y narrativamente muy mediocre, del que quizás hablé en otra ocasión, que ha empujado a leer a muchas personas que no suelen hacerlo. Algo es algo.

Una de las zonas en la que indago un poco es la de ciencia. Cuando me paso por ella me siento un poco tercermundista, conociendo los libros que se publican en inglés, muy superiores en cantidad y calidad. Y parece que el panorama no tiene perspectivas de mejorar, así que habrá que seguir practicando con la lengua de Shakespeare.

Normalmente cercana a la de ciencia suele estar la zona que se suele llamar salud, que por conocimiento del mercado y la competencia  (en relación con  el libro) también me gusta visitar. Y la verdad es que el panorama es deprimente.



No me refiero a la sección de dietas, que siempre está abarrotada de supuestas novedades, mezclando algunos pocos libros interesantes con una gran cantidad de volúmenes totalmente prescindibles. Creo que con esos nos pasa como con los telediarios, la mayoría ya estamos bastante inmunizados y simplemente pasamos de ellos. Lo que me sorprende cada día más es que las editoriales publiquen verdaderos despropósitos disfrazados de medicina, escritos por personajes con un historial que haría reflexionar a cualquier juez o policía.

El malogrado Moritz suele tener varios de sus libros estratégicamente expuestos, así que está claro que vende. Parece que casi es un clásico,  lamentablemente. Pero hay otros que me han resultado especialmente llamativos por lo absurdo de sus propuestas.

Uno de los que llamaron mi atención se titula Matrix Energetics, y tras esa cinematográfica y apocalíptica  cabecera se autodescribe con el siguiente rimbombante texto:  Ciencia y arte de la transformación, un manual sobre las energías sutiles que te hará cambiar radicalmente". Está firmado por un tal Richard Bartlett, que luce un tratamiento de doctor bastante confuso y que se puede aclarar al leer su biografía; resulta que es quiropráctico. Así que si yo fuera el representante de los médicos en España pensaría en si existe la posibilidad de actuar legalmente al respecto, ya que en España el título de quiropráctico no tiene una convalidación sanitaria que lo identifique como titulado superior,  sino al mismo nivel que los fisioterapeutas.

Con esa portada tan metafísica alguien podría sentirse atraído por conocer sus propuestas, pero basta echar un vistazo a la descripción de la contraportada para alejarse de él como del diablo: (...) El doctor Bartlett experimentó un profundo cambio que cambió su percepción que modificó totalmente el curso de su vida: Descubrió que un toque ligero, con su atención concentrada, eran suficientes para devolver a sus pacientes su equilibro físico, mental e incluso espiritual. Los resultados eran extraordinarios. Sin embargo pronto aprendió que esta habilidad no era un don que el solo poseía, sino algo al alcance de cualquiera y que podía ser aprendido.

Es sorprendente que no se pueda (o no se quiera) actuar legalmente para proteger a la gente ante gente como esta y sus toques ligeros.

La segunda joya viene etiquetada con un conocido recurso, la física cuántica. Se titula "La curación cuántica" y nos promete que es un sistema rápido, sencillo y eficaz. Su autor, Frank Kinslow, también quiropráctico, tampoco duda en exhibir el tratamiento de doctor  para elevar su caché. Y además nos dice en la contraportada que "por el momento el Dr Kinslow es el único maestro de Quantum Entrainment en el mundo". Lo que no se explica es que ese es un título que otorga él mismo. Así cualquiera.

Este libro es el segundo tomo que escribe sobre el mismo tema, ya que en su obra anterior, La vida cuántica, exponía sus particulares teorías para sanar todo tipo de dolencias típicas en este tipo de pseudomedicinas: una jaqueca, un dolor de espalda, de estómago, las molestias premenstruales, la ansiedad o la depresión... vamos, los típicos problemas que a veces alivia el placebo.

Sus obras no son más que las tradicionales ideas new-age que mezclan meditación, espiritualidad y religión, reempaquetadas con la palabra cuántica insertada aquí y allá, para intentar transmitir algo de rigor científico. Pero basta leer un poco de sus planteamientos para olerse el pastel: "(...) la Curación cuántica es una guía práctica que, recogiendo un conocimiento procedente de una época anterior a Moisés y a Buda, cambiará tu vida... ¡en un momento! Finalmente, tenemos a nuestra disposición un sistema fácil para curar al cuerpo y al alma y para mantenernos sanos en todos los aspectos. (...) nos demuestra el poder de la conciencia pura y nos enseña cómo abrir la mente para crear una curación instantánea en cualquier momento, en cualquier lugar y a cualquier persona o cosa."

La tercera y última propuesta que tuve oportunidad de conocer ya es particularmente ridícula en su título: "Cómo sanar con los colores".  Por si todavía quedaba alguna duda, el subtítulo que luce en la parte de abajo de la portada "Equilibre sus chakras", pone las cartas sobre la mesa. Y añade en la contraportada: "Al interactuar con el sistema energético humano, los colores pueden ser utilizados para sanar y equilibrar así como para estimular los niveles más profundos de la consciencia". Escalofriante.

En este caso parece que su autor. Ted Andrews, no ha conseguido todavía ningún diploma de pago o similar , así que escribe su nombre a secas. Supongo que será cuestión de tiempo, podría hablar con Kinslow para  ver si le podría firmar algún título en curación cuántica. De cualquier forma, al enumerar sus habilidades y conocimientos nos deja bastante claro su curriculum e historial: Autor, cuentista, profesor y místico. Líder en el campo del potencial humano, físico y metafísico. Vale, está todo dicho.

En definitiva, la zona que suele denominarse Salud en las librerías debería cambiar a  Pseudomedicinas o Medicinas alternativas, en el mejor de los casos. Aunque yo la llamaría Charlatanes, después de todo, en nada se diferencian estos personajes de los vendedores de crecepelos o pociones milagrosas de toda la vida. La mayoría de lo que ofrecen no mejora la salud de nadie, excepto la suya, con lo que les aporta a sus bolsillos.

Nota: Casi me echan de la .librería al verme sacando fotos de los libros con el móvil, esto del escepticismo bloguero se está convirtiendo en una actividad de riesgo. Lo que tiene que hacer uno por divulgar...

3 comentarios:

Adrián A. Ferrándiz Sánchez dijo...

Así nos gusta!! Muchas gracias Centinel por jugarte el pellejo por todos nosotros y aconsejarnos sobre estas "maravillas".

Fernando Rivas dijo...

Que asco esos tipejos que para darse credibilidad y poder vender sus libros, se otorgan títulos de "Doctor" a conveniencia!

Carlos Blanco Carrera dijo...

No sé si habrás leído alguno de los libros que comentas o no... Si te has parado a leerlos y a poner tu propia capacidad de observación lógica, te darás cuenta de que tienen sentido muchas de las cosas que en ellos se tratan... Sólo hay que remitirse a tu propia observación científica y luego, puedes creer o no en las verdades y enormes posibilidades de la realidad, más allá claro está, del interés económico de publicar un libro, que también es obvio que estas personas lo tengan, aunque no sea su principal objetivo como algunos podéis creer. Tal y cómo crees en el interés económico de las personas, intentad también creer en lo amplio de la realidad, y en las capacidades internas de vuestra propia curación