28.6.12

5 razones por las que prefiero los medicamentos a los remedios naturales

Oye, que cansino todo el rollo ese de ponerle la palabra natural a todo para que pensemos que es más sano o que no le añaden porquerías. Cuando veo el pan de molde anunciándose como natural, intentó imaginar cómo será el árbol del que sale, pero como que no hay forma. Eso sí, la gente pica a destajo, aunque no lo reconozca. No lo saben ni nada los de marketing...

Lo que ya me molesta un poco más es lo de los remedios y pseudomedicinas naturales. Me ha vuelto la inquietud después de que la Ministra Mato (buen apellido para la ¿defensora? de la sanidad española) recomendara cambiar los tratamientos con dudosa eficacia terapeútica por hierbitas y similares. Muy propio de una ministra.

El caso es que es sorprendente la enorme cantidad de gente que pone al mismo nivel los remedios de naturopatía y los medicamentos de verdad. Incluso algún inconsciente por encima. Con la cantinela de que las farmacéuticas nos tienen a todos envenenados y nos quieren mantener enfermos para poder vendernos sus productos sin fin, nos repiten machaconamente sus mensajes. Mensajes que son, siendo suave, una soberana estupidez.

Por mi parte yo prefiero la química. Quizás haya algo de deformación profesional, pero sobre todo es por las siguientes razones, de cajón de madera de pino:

1- Las plantas no se crearon para curarnos

Como no pueden defenderse a mordiscos ni salir corriendo, la evolución ha dotado a las plantas de numerosos mecanismos para sobrevivir. Uno de los más eficaces es la presencia en sus entrañas de compuestos tóxicos o indigestos, algo muy persuasivo con los animales más osados y que se atreven a probarlas. De hecho, si te das un paseo por el campo y te comes una pizca de algunas de las plantas que no conozcas de nada, lo más probable es que acabes con un buen dolor de barriga o medio intoxicado. Por lo tanto, el hecho de que uno de sus componentes tenga utilidad terapeútica es simple casualidad, ni la evolución ni la planta pensaron en nuestra salud cuando posibilitaron que se incorporara el compuesto beneficioso a su composición. Más bien al contrario, si por ellas fuera, creo que les encantaría ser capaces de envenenarnos a todos los que nos las zampamos.

2-Los medicamentos de verdad siguen rigurosos protocolos para demostrar que funcionan

Para que se apruebe la venta de un medicamento de verdad debe superar un montón de requisitos, pruebas en animales y en humanos y protocolos que aseguren mínimamente su eficacia y seguridad. Y son largos, caros y exigentes. Por ejemplo, en este enlace, está los que sigue la FDA, la agencia del medicamento americana. Es cierto que no son perfectos, pero son muy fiables y cada día es más difícil conseguir nuevas aprobaciones, porque los nuevos medicamentos deben demostrar que aportan resultados superiores a los ya existentes. Por contra, los remedios naturistas no tienen que seguir ninguna exigencia ni protocolo, ya que oficialmente no son considerados medicamentos. Con tal de que no envenenen a nadie, se pueden vender con las estratagemas habituales de marketing que les asignan propiedades no demostradas.

3. Muchos medicamentos ya son naturales

La síntesis de moléculas y compuestos no es una tecnología sencilla, ni mucho menos. Por eso, a menudo para las empresas farmacéuticas, tras identificar un principio activo, es más económico y sencillo buscar un producto natural (planta, alga...) en el que esté presente y extraerlo mediante diferentes procesos.

4- El principio activo es el principio activo 

Tanto en un medicamento como en un producto de herboristería lo que aporta el efecto beneficioso es lo mismo: El principio activo, un compuesto concreto. Químicamente un compuesto es un compuesto, sus moléculas son exactamente las mismas y sus propiedades también.  Por eso, jamás se ha podido demostrar que un principio activo administrado desde una hierbecita tenga resultados diferentes a otro suministrado mediante una pastilla. Ni se demostrará, claro.

5- Es mejor saber todo lo que se toma y cuánto se toma

Cuando se fabrica un medicamento, se sabe con exactitud qué contiene (componentes, principios activos, excipiente, etc.) y su dosis o concentración (cantidad). Sin embargo, es imposible saber con precisión la concentración de un componente en una planta. De hecho, esta concentración suele variar bastante en función de diversos aspectos de su entorno: Época del año, situación geográfica, climatología... Además, las plantas contienen infinidad de otros compuestos, junto con el principio activo que buscamos, algunos quizás conocidos, otros muchos seguro que no. Y teniendo en cuenta la razón número 1, creo que es mucho más razonable saber qué y cuánto tomas exactamente que tomarte un brebaje medio a ciegas.

En definitiva, en el tema de medicamentos y productos de naturopatía, más natural significa menos control, menos pruebas de que funciona, menos seguridad y menos conocimiento de lo que se está tomando. Yo lo tengo claro.

12 comentarios:

Patricia dijo...

Si es que no se ha entendido... algo "natural" como nuestro propio sistema inmunitario, o morirnos. Porque no es que vayan precisamente a financiar la fitoterapia...
Sobre lo otro, siempre me ha sorprendido que se diferencie "natural" de "química", cuando al final estás usando la misma química... solo que los remedios que llaman naturales tienen un montón de químicas indeseadas más.

Anónimo dijo...

Sin duda prefiero los medicamentos, pero que la industria farmaceútica haga una enfermedad de la timidez, de la edad o de la disfunción sexual femenina en general, me hace dudar casi tanto como de los políticos y cuando uno empieza a no creer en nada pierde los puntos de referencia (posiblemente se convierte en más manipulable).
Todo es mejorable

Centinel dijo...

Patricia, tienes toda la razón. Es educación lo que falta, y caraduras lo que sobra. Anónimo, siendo cierto que las farmacéuticas tiene productos que aportan más bien poco, también tiene otros que han salvado millones de vidas. Coincido en que todo es mejorable, como por ejemplo, un sistema para dejar claro al consumidor qué es un medicamento y qué no.

Anónimo dijo...

Hola, Centinel. Acabo de leer un artículo sobre este mismo tema, y te mando el enlace por si te interesa:
http://findesemana.libertaddigital.com/la-ministra-al-natural-1276240278.html
Ya de paso, aprovecho para decirte que aunque disiento de ti en lo político (por lo que he podido comprobar), me gusta tu defensa de lo racional y lo científico.
Leo todas las semanas tu blog "Lo que dice la ciencia para adelgazar", que me parece sumamente interesante, y me hace ilusión encontrar de vez en cuando comentarios tuyos en "Vitónica", siempre desmontando tópicos arraigados.
Sigue así.
Natalia

Centinel dijo...

Gracias, Natalia, por tus comentarios y tu interés. Las ideas diferentes, incluso las políticas, siempre son enriquecedoras desde el respeto y el debate sereno.
Un saludo.

JESUS dijo...

Entonces si todas las plantas no pueden salir corriendo para defenderse y tienen tóxicos, ¿las que usamos para alimentarnos? ¿toleramos sus tóxicos aprovechando sus nutrientes?

Centinel dijo...

No he dicho que todas sean tóxicas, Jesús, no me he debido explicar bien. He dicho que si comes unas cuantas de las que no conoces, probablemente algunas serán indigestas o tóxicas. Porque muchas de las que conocemos y no eliminamos de nuestro entorno nos son familiares precisamente porque a base de prueba y error nuestros antepasados descubrieron que nos podían ser útiles o no eran peligrosas. Así fueron identificando las pocas (comparadas con el total) que después hemos mejorado por selección para alimentarnos.

JESUS dijo...

Entendido, estamos desacuerdo con Paracelso: "Todo es
veneno, nada es sin veneno. Sólo la dosis hace
el veneno"

elen35 dijo...

conozco mas gente que abusa de la química, que de la medicina natural. Y es más peligroso abusar de la química que de la medicina natural.
La química no necesita defensores, es la principal referencia de la gran mayoría del público, el problema es esa confianza ciega en tratarlo todo con pastillas.
Tengo 37 años y llevo sin tomar medicamentos más de 10 (ni remedios naturales como tales), sí buenos alimentos y pequeños ayunos cuando enfermo por fiebre.

Un saludo

Anónimo dijo...

centinel, el problema es de concepto,
en la antigua china solo pagabas al medico si estabas sano, con lo que todo el enfasis se puso en la prevencion. Obviamente, el fin de la corporaciones farmaceuticas es ganar dinero, no la salud, y puesto que ese es su fin, su meta son los enfermos cronicos, y en todo caso el ataque al sintoma, pero nunca , nunca, la prevencion, por otra parte las muertes por efectos secundarios, adversos, y de efectos cruzados de medicamentos, es una de las mayores causas de mortalidad.

Anónimo dijo...

cuanta razón tienes, a la industria farmaceutica solo le interesa un gran consumo de medicamentos a pacientes crónicos, de nada les sirve prevenir porque una enfermedad que para ellos no es rentable no se molestan ni en investigar,a falta de consumo no hay beneficios.

Centinel dijo...

¿Y ese mismo argumento por qué no se le aplica a las terapìas alternativas? ¿Acaso los que las utilizan no viven también de los enfermos?

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