10.4.21

AstraZeneca y trombos: ¿Merece la pena esperar a otra vacuna?

La avalancha de titulares y noticias los riesgos asociados a la vacuna de AstraZeneca y los continuos cambios de criterio está sembrando gran cantidad de dudas entre la población. Muchas personas ya no saben qué pensar y les resulta difícil tomar una decisión respecto a si vacunarse o no con esta vacuna.

El mensaje prioritario sigue siendo que los potenciales beneficios superan los riesgos pero ¿hasta qué punto es así? ¿No sería mejor esperar a que haya otra vacuna disponible (Pfizer, Moderna u otras) y con menos efectos adversos identificados?

Voy a intentar hacer unos cálculos aproximados y orientativos, que nos ayuden a tener más clara la situación, a conocer la magnitud de las cifras de riesgo y que nos puedan ser útiles a la hora de tomar decisiones. Para ello me voy a basar en los resultados de la investigación sobre los efectos adversos de AstraZeneca que se ha hecho en el Reino Unido (fuente) y en un artículo sobre el tema de Kiko Llaneras en El País incorporando datos oficiales de España  (fuente).

Antes de nada, es importante entender que en este momento no hay disponibilidad para todo el mundo de vacunas diferentes a AstraZeneca y que probablemente no la habrá en bastante tiempo. Es decir, que si no nos ponemos AstraZeneca, habrá que esperar. Y durante esa espera podemos contagiarnos y enfermar de Covid-19. Aunque los riesgos son mucho mayores a edades más avanzadas, existen en todos los grupos de edad, como muestra el último informe oficial que recopila el número de casos graves:


La pregunta clave sería la siguiente: ¿Qué supone más riesgo, ponerse ahora AstraZeneca o esperar un tiempo a que llegue otra vacuna? ¿El riesgo que supone ese tiempo de espera es mayor o menor que el de los posibles efectos adversos de AstraZeneca?  

Evidentemente, cuanto más tiempo pasemos sin estar vacunados, más riesgo tendremos de contagiarnos, así que la respuesta dependerá de este periodo de tiempo. Y por otro lado, también dependerá de la incidencia de Covid-19 en ese momento. Cuanto más casos haya, más riesgo tendremos de contagiarnos.

Pues bien, empecemos con los cálculos.

Pensemos en una incidencia baja-moderada, de unos 500 casos mensuales por cada 100.000 habitantes (equivale a cerca de 8000 casos diarios en toda España), que es aproximadamente la que hemos tenido durante los últimos días:


Haciendo los cálculos para esta situación, en la siguiente tabla se pueden ver los riesgos comparados, por cada 100.000 habitantes y segmentado por grupos de edad. A la derecha los casos de todos los efectos adversos graves de la vacuna de AstraZeneca (según datos menos favorables). Y en el centro los ingresos en UCI por Covid-19 entre no vacunados tras un mes, dos meses, tres meses.... hasta 12 meses:


He marcado en rojo cuando el riesgo de entrar en UCI es mayor que el de los efectos adversos graves de la vacuna.

En la siguiente figura he representado los mismos resultados gráficamente (solo hasta los 4 meses, para poder visualizar adecuadamente las diferencias):




Está bastante claro que el riesgo de ingresar en UCI por Covid-19 es claramente superior al de los efectos graves de la vacuna en casi todos los grupos de edad (excepto menores de 30 años) y desde tan solo un mes de espera (excepto el grupo 30-39, donde la diferencia sería significativa a partir de un par de meses). También se aprecia que las diferencias son especialmente llamativas en grupos de edad superiores a los 40 años y, en la medida en la que pasa el tiempo, dichas diferencias crecen y los riesgos de ingresar en la UCI son muchísimo mayores que los de los efectos adversos graves de la vacuna.

¿Qué pasaría si la situación epidemiológica empeora (como lo está haciendo), pero bastante, hasta llegar a una incidencia similar a la que teníamos a finales de enero de 2021 - de unos 25.000 casos diarios - es decir, el triple del momento actual actual?


Pues bien, la tabla quedaría así:


Y el gráfico así:



Como se puede observar en ambas figuras, en este caso los riesgos de  ingresar en UCI por Covid-19 serían siempre superiores a los de un efecto grave de la vacuna, en todos los grupos de edad, incluso con una espera de tan solo un mes. Para los grupos de mayor edad las diferencias son especialmente acusadas y crecerían aún más en la medida en la que se pase tiempo sin vacunar.

Conviene resaltar que en esta comparación se han incluido todos los posibles efectos graves de AstraZeneca y que se está suponiendo que la vacuna que la sustituya no tiene ningún efecto grave, algo que no está tan claro que ocurra. Si solo se tuvieran en cuenta los casos de trombos inusuales de AstraZeneca, según los datos británicos, las ventajas de vacunarse serían aún mayores, ya que los casos graves serían menos:



En definitiva, estos cálculos aproximados muestran con claridad que, excepto para el grupo de personas de menos de 30 años, vacunarse ahora con AstraZeneca es más seguro que esperar y vacunarse después con una vacuna sin efectos adversos graves (algo que tampoco está demostrado que exista). Es decir, el tiempo de espera sin estar vacunado, incluso aunque solo sea un mes, es casi siempre más peligroso y arriesgado que los efectos graves que pueda provocar AstraZeneca. 

De cualquier forma, todos estos cálculos se refieren a riesgos personales, pero el hecho de vacunarse tiene otros beneficios a nivel social. El más importante es que se reduce la posibilidad de contagio a otros y, por lo tanto, ayuda a controlar la propagación de la enfermedad.

Para terminar, quisiera hacer una reflexión para quienes creen que debería pararse la vacunación con AstraZeneca porque "es sacrificar a unos pocos en favor del bien común": Toda intervención tiene pros y contras, es inevitable. Se se trata de intentar tomar la mejor decisión y elegir las mejores opciones para minimizar los contras y maximizar los pros. Por ejemplo ¿deberíamos promover el uso de la bicicleta?  Está muy claro que tiene grandes beneficios para la salud y el entorno, de eso no hay ninguna duda. Pero también da lugar a un aumento de las lesiones graves y muertes por caídas y accidentes con la bicicleta (estudio, informe). Pero todos lo tenemos bastante claro, ¿no?

Y una cosa más: no tengo ningún interés por defender una u otra vacuna. He hecho todos estos cálculos porque tengo 53 años y quiero tomar mi decisión sobre vacunarme basándome en datos, no en emociones, que para este tema aportan más bien poco.

Actualización:

Unos pocos días después de la publicación de este post se ha publicado el preprint de un estudio en el que se comparan los casos de trombos inusuales entre medio millón de personas vacunadas con vacunas mRNA (Pfizer y Moderna) y otro medio millón infectadas de Covid-19, así como con datos de la vacuna de AstraZeneca (durante las dos semanas posteriores a la vacuna o el diagnóstico). 

Los resultados son los siguientes:



Como se puede apreciar, hay casos de trombos con ambos tipos de vacunas. Pero en los dos tipos de trombos analizados el riesgo es mucho mayor entre personas con Covid-19 que entre personas vacunadas.

20.3.21

¿Por qué nos gustan tanto las conspiraciones? La perspectiva de la motivación

La pandemia de Covid-19 ha tenido muchos efectos colaterales y uno de ellos ha sido el impulso de teorías de la conspiración en torno a casi cualquier tema relacionado con la misma, desde las decisiones de confinamiento hasta el desarrollo de las vacunas, pasando por los test PCR o incluso las recomendaciones sobre mascarillas. Todo ello también rodeado de conspiraciones globales y bastante apocalípticas.

Todas estas teorías y la desinformación que las acompañan están dificultando la gestión de la pandemia y generando un ambiente bastante enrarecido, como se explica en la investigación "Conspiracy theories as barriers to controlling the spread of COVID-19 in the U.S." (2020).  Lo cual sugiere que los profesionales de la psicología y la sociología van a tener que ponerse las pilas para identificar lo mejor posible las razones y mecanismos que hay detrás de todo este movimiento. 

En todo caso es importante que las investigaciones se hagan desde todas las perspectivas que pueden aportar valor y hay una que considero especialmente interesante, la de la motivación (la protagonista de uno de mis últimos libros, "El poder y la ciencia de la motivación"). En este post quisiera hacer algunas reflexiones personales en este sentido, como pequeña y personal aportación a todo este tema.

11.1.21

Mascarillas, revisión de la evidencia

Sin duda uno de los protagonistas de esta pandemia está siendo la mascarilla, sobre todo en occidente, donde no estamos acostumbrados a utilizarla fuera del ámbito sanitario o laboral. Como era de esperar, los debates sobre sus ventajas y desventajas se han multiplicado, hasta convertirse en otro factor más de polarización (por si teníamos pocos). Y la comercialización de algunas de ellas está dando lugar a problemas y situaciones en las que los que los consumidores estamos realmente desprotegidos, como expliqué en este post anterior.

Lo cierto es que el uso de mascarillas es una intervención sobre la que se ha dicho de todo durante la evolución de la pandemia, así que creo que es interesante conocer la última evidencia existente. En ese sentido, hace tan solo unos días se publicó en la revista Annals of Internal Medicine una revisión sobre el tema, titulada "Masks and Face Coverings for the Lay Public - A Narrative Update" (2020), que me ha parecido bastante clara y completa. 

Así que la he traducido prácticamente completa y aquí está el resultado:

29.12.20

Un pequeño regalo: Analog Atmospheres

Llevo más de 15 años escribiendo y divulgando por internet. Más de una década en esta plataforma de Google y anteriormente a través de una modesta web personal. Y tengo que confesar que hay momentos en los que la motivación cae y las prioridades cambian, sobre todo cuando te cruzas con gente con oscuras intenciones o que quiere hacerte daño.

Sin embargo, el feedback positivo y los comentarios alentadores de los lectores me han impulsado a seguir. Sencillos mensajes en los que simplemente me habéis dado las gracias por la información o me habéis comentado que os ha sido útil o interesante.

Tras el complicado año que hemos vivido y recordando los momentos "de bajón" que hemos tenido - y que posiblemente volverán, porque así es la vida - me gustaría haceros un pequeño y simbólico regalo a todos los lectores y seguidores del blog y de las redes sociales: Analog Atmospheres.




Este es el título del álbum con 11 temas de música electrónica, compuestos e interpretados por un servidor, seleccionados entre el material que he ido grabando desde que me dio por comprarme un sintetizador con mis primeros ingresos, a finales de los 80, hasta la actualidad. Con claras influencias de Jean Michel Jarre, Kraftwerk y compañía, que eran los referentes cuando comencé.

Está disponible en este enlace en forma de archivo zip de libre acceso. Basta con descargarlo y descomprimirlo para acceder a los archivos mp3.

No soy músico, tan solo un aficionado esporádico, así que soy consciente de mis limitaciones, tanto desde la perspectiva artística como tecnológica. Pero me divierto trasteando con sintetizadores y cajas de ritmo. Tal vez el resultado de todas esas horas pueda pareceros agradable y, de paso, servir como símbolo para mostrar mi agradecimiento.

Lo dicho, muchas gracias por seguir ahí.

2.12.20

Mascarillas reutilizables y normativa, tenemos un problema


Llevamos varios meses con la obligación de llevar mascarillas cuando salimos de nuestra casa. Un elemento de protección que se utiliza hace décadas en el contexto sanitario y laboral y para el que existe normativa específica que permite clasificarlo en función de su nivel de protección (el ahora famoso FFP2 y FFP3) y "homologar" los productos mediante diversos mecanismos y procesos de certificación y control. 

Pero a la hora de extender el uso de mascarillas a la población en general debido a la pandemia se publicaron unas nuevas especificaciones, las UNE 0064 y 0065, para detallar las características que deberían tener las llamadas "mascarillas higiénicas" (desechables y reutilizables, respectivamente), término que se utiliza para referirse al tipo de mascarillas más básicas y de uso general. 

El contenido de estas dos especificaciones podría resumirse diciendo que las mascarillas higiénicas deben cumplir unos requisitos de diseño, así como asegurar dos aspectos funcionales muy importantes: la capacidad de retención de partículas y la respirabilidad. La primera se establece mediante el ensayo de la "eficiencia de filtración bacteriana" (BFE),  que analiza la filtración de partículas capaces de transportar virus y bacterias. Y la segunda, la respirabilidad, con otro ensayo que calcula la pérdida de presión al hacer pasar aire a través del tejido. Ambos ensayos se describen en otra norma, la UNE-EN:14683: 2019 + AC:2019.

Estos serían los valores exigidos en UNE 0064 y 0065 para cada una de estas características, para mascarillas desechables y para reutilizables:




Es importante entender que estos valores pretenden establecer el equilibrio adecuado entre filtración y respirabilidad, dos características que suelen ser contrarias, ya que normalmente a mayor capacidad de filtración, menor respirabilidad, y viceversa. Una buena mascarilla debe ser capaz bloquear y retener gran cantidad de partículas, pero también deberá permitir dejar pasar la cantidad adecuada de aire, ya que en caso de que no lo haga el aire (y las partículas) tenderán a salirse por los bordes. 

En el caso de las mascarillas desechables, un análisis realizado por la OCU hace unos meses concluyó que la mayoría de las que se venden en los supermercados cumplían los requisitos de la UNE 0064. Una buena noticia. 

Pero no todo el mundo puede soportar el gasto que suponen las mascarillas desechables, así que en la medida en la que se mantiene la obligatoriedad de su uso, la oferta de mascarillas reutilizables ha crecido exponencialmente. Podemos encontrarlas en prácticamente cualquier comercio, fabricadas con todo tipo de materiales. Y, cada vez con más frecuencia, acompañadas de carteles o etiquetas indicando que se ajustan a la UNE 0065, algo que deberían cumplir todas, de acuerdo a la normativa oficial.

¿Podemos confiar en este tipo de mascarillas reutilizables? ¿Son fiables las que se venden? ¿Y cumplen las especificaciones?

15.10.20

Covid-19 y riesgo de contagio (5): Propuesta para el uso de mascarillas basada en la evidencia

Las autoridades sanitarias creen que ya hay bastante evidencia para pensar que el SARSCov2 se transmite a través de las gotículas y aerosoles que expulsamos al toser, estornudar, hablar e incluso al respirar (OMSCDC). Por otro lado, como se explica en este artículo de Erin Bromage, los expertos creen que la infección de este tipo de virus depende de que se introduzca en nuestro organismo una cantidad significativa del mismo. Aunque lo cierto es que no se sabe qué cantidad (además posiblemente dependerá de factores  como la susceptibilidad del receptor y periodo infectivo del emisor). Sobre lo que sí hay bastante consenso es sobre los factores del entorno que aumentan la probabilidad de llegar a dicha cantidad mínima: 

  • Entorno cerrado y sin ventilar
  • Mucha gente.
  • Contacto físico.
  • Tiempo.
  • Hablar, gritar, cantar, respirar intensamente.

Como expliqué en este post y este otro, todos estos factores están relacionados con dos efectos: una mayor expulsión de partículas (al hablar, gritar, cantar o respirar muy fuerte) y un contexto que facilita una inhalación continuada y repetida de aerosoles o gotículas en suspensión (falta de ventilación, tiempo largo, cercanía...). Ninguno de ellos es totalmente imprescindible para que se produzca un contagio, cuantos más factores estén presenten y de forma más "aguda" (menos ventilación, más tiempo, más gente, menos distanciamiento, más habla), más probabilidades habrá de que se llegue a dicha cantidad mínima para que se produzca la infección.

En base a estos criterios, hace unas semanas se publicó en BMJ el trabajo "Two meters or one: what is the evidence for physical distancing in Covid-19?" (2020), que incluía una matriz de riesgos de contagio en base a diversos factores, de la que hice una traducción-adaptación en este post anterior. Pues bien, en base a dicha matriz he diseñado la siguiente propuesta para formalizar unas recomendaciones para el uso de mascarilla en actividades grupales (cuando se interacciona con personas no convivientes), adaptables a cada situación y basadas en la evidencia (pinchar para agrandar):



Su uso es muy sencillo, basta con recopilar las características de la actividad en base a factores de expulsión de partículas (silencio, hablar, cantar...), tiempo de interacción con las personas (por encima de 15 minutos suele considerarse largo), factores de dispersión (exterior o interior y ventilación) y ocupación (alta si hay más de 10 personas o si la distancia entre personas es menor a 1,5-2 metros de forma continuada). En base a esta evaluación, la actividad se posicionará en una casilla concreta, a la que le corresponde un riesgo (bajo, medio, alto) y una recomendación del uso de mascarilla (innecesaria, recomendada u obligatoria).

Insisto en que es solo una propuesta. Que nadie piense que es un gráfico sobre lo que dicen las normas, porque no es así. Lo cierto es que las normas actuales en España son mucho más genéricas y a veces bastante contradictorias. Por ejemplo, se exige llevar mascarilla al andar solo por la calle, pero no en el trabajo ni en las terrazas o mesas de bares y restaurantes, donde se interacciona hablando con numerosas personas, con frecuencia en interior y con mala ventilación. 

Además, quisiera puntualizar que tengo mis dudas respecto a la casilla número 13. No conozco casos documentados de contagio en exteriores, con baja ocupación y tiempo de contacto breve, entre personas que griten o canten. Así que en esas circunstancias quizás podría hablar de riesgo bajo (verde) y no ser necesaria la mascarilla. Aunque, que quede claro, los autores de la propuesta original lo evaluaron como aparece en la figura.

Esta propuesta puede ser especialmente útil, por ejemplo, para los responsables de prevención de las empresas. En lugar de guiarse por el "no es obligatorio llevar mascarilla en el trabajo" o por directrices muy genéricas, podrían utilizar este modelo. 

También debe quedar claro que la mascarilla no es la panacea. Utilizarla no previene el contagio al 100%, simplemente reduce en cierta medida el riesgo, como se puede apreciar comparando la parte superior e inferior de la matriz de riesgos original. Posiblemente sea más importante reducir ese nivel de riesgo mejorando otros factores, sobre todo la ventilación y la ocupación. Además es posible que buena parte de las mascarillas que se utilizan tengan unas características de filtración bastante deficientes. 

Pero eso da para otro post...

7.10.20

"La guerra contra el sobrepeso", nueva edición con Next Door Publishers

Next Door Publishers es una editorial especializada en divulgación científica, que ha publicado una gran cantidad de obras de prestigiosos científicos y divulgadores españoles e internacionales sobre temáticas apasionantes y en formatos de gran calidad. Por eso me hace especial ilusión que sus responsables hayan elegido una de mis obras, "La guerra contra el sobrepeso", para formar parte de su excelente colección "Café Cajal".



El equipo de Next Door y un servidor hemos colaborado para elaborar una nueva y cuidada edición del libro, revisando los textos y actualizando estudios y referencias. Todo ello para intentar explicar en sus casi 400 páginas, de forma amena y a la vez rigurosa, por qué la epidemia de obesidad es un fenómeno tan complejo y difícil de resolver, que podría equivaler a una guerra a nivel mundial y que ningún país en el mundo ha sido capaz de revertir. Señalando con pruebas y hechos los factores y culpables que pueden estar detrás y explorando las posibilidades que tenemos para buscar soluciones. 

Esta es la sinopsis del libro:

"La epidemia de obesidad se extiende por todo el planeta y se ha convertido en un problema de salud de primer orden, afectando a millones de personas, empeorando su calidad de vida y disparando los costes sanitarios. Las víctimas son tantas y la situación tan grave que no nos queda más remedio que aceptar que estamos en guerra contra el sobrepeso. Ha llegado el momento de presentar batalla, de enfrentarse definitivamente al problema, utilizando todas las armas y recursos que sean necesarios. Basados en la ciencia y en la investigación más rigurosa.

¿Quién es el enemigo a combatir? ¿Contra quién debemos luchar? ¿Y cuáles son las mejores estrategias de combate para tener alguna posibilidad de salir victoriosos? Un libro revelador, que le permitirá entender por qué todavía ningún país en el mundo ha conseguido ganar la guerra contra la obesidad y conocer el complejo entramado de intereses y circunstancias que sostienen esta situación, así como las claves para enfrentarse a ello."

El libro puede adquirirse en las librerías o en los siguientes enlaces:

- En la web de Next Door Publishers.

- En  Amazon.

Para saber lo que opinan los lectores, hay una buena cantidad de comentarios, críticas y valoraciones en este enlace de Goodreads o este enlace de Amazon.

¡Muchas gracias!

17.9.20

Covid-19 y riesgo de contagio (4): Estrategias de persuasión y cambio de hábitos para el cumplimiento de las medidas preventivas


A la hora de hacer recomendaciones, dar directrices y diseñar campañas relacionadas con la salud pública - para la Covid-19 o cualquier otra cuestión - es importante también basarse en la ciencia y la evidencia. Por ello es especialmente interesante un documento que se desarrolló y publicó hace unas semanas por parte de un equipo de expertos, dinamizado por la National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, una entidad norteamericana cuyo trabajo es precisamente ese: recopilar, analizar y sacar conclusiones de la evidencia científica existente. El documento se tituló "Encouraging adoption of protective behaviors to mitigate the spread of covid-19Strategies for behavior change" (2020) y su objetivo era identificar las mejores estrategias para convencer a la gente a seguir las medidas preventivas y a cambiar sus hábitos y comportamientos. El resumen ejecutivo está disponible en este enlace

He pensado que sería interesante traducir sus contenidos principales, ya que además de ser aplicables a campañas e iniciativas que se aborden durante la pandemia, también podrían ser útiles para otras actividades relacionadas con la salud y con el cambio de hábitos.

Así que aquí está:

27.8.20

Covid-19 y riesgo de contagio (3), los peligros de hablar y cantar. ¿Y si la solución es hablar menos y más bajito?

Utilizamos la boca para comer, respirar, toser y estornudar. También para cantar, gritar y hablar, claro.  Los seres humanos sobre todo hablamos mucho, porque el lenguaje y la interacción social son características fundamentales de nuestra naturaleza. 

Respecto a la transmisión del coronavirus, la mayoría de estas actividades generan partículas de saliva que pueden portar virus. Tras ser expulsadas, pueden quedar suspendidas en el aire cierto tiempo y ser respiradas por otra persona. 

Durante estos meses se ha hecho especial hincapié en tener cuidado con las toses y los estornudos, ya que son los mecanismos más obvios de transmisión. Sin embargo, desde hace tiempo se sabe que también al hablar se expulsa gran cantidad de estas partículas - que se suelen denominar gotículas o aerosoles, dependiendo del tamaño - y que pueden actuar como vehículo de transmisión. 

Por ejemplo, en el estudio de hace más de medio siglo "Droplet expulsion from the respiratory tract" (1966) se detectó que contando hasta 100 en voz alta se llegaban a expulsar la mitad de partículas que tosiendo 15 veces. Y posteriores estudios han llegado a conclusiones parecidas, confirmando que existe una generación elevada de gotículas y/o aerosoles al hablar:

Investigaciones recientes como "SARS-CoV-2 transmission via speech-generated respiratory droplets" (2020) han permitido grabar en vídeo estas gotitas que expulsamos al hablar, utilizando sistemas de iluminación bastante espectaculares que permiten apreciarlas a simple vista:



Por lo tanto parece bastante razonable pensar que cuanto más se hable junto a otras personas, más riesgo de contagio habrá. 

26.8.20

Covid-19 y riesgo de contagio (2): algo más que distancia y mascarillas

Hace unas semanas publiqué este post explicando algunas de las evidencias que en aquel momento había respecto a las diferencias en el riesgo de contagio de Covid-19 entre interiores y exteriores. La mayor parte de la misma indicaba que las actividades grupales entre personas no convivientes realizadas en interior son de mayor riesgo. 

Aunque a la hora de hablar de medidas preventivas sobre todo se suele hacer hincapié en el distanciamiento, el lavado de manos y el uso de la mascarilla, las investigaciones y los resultados de los rastreos que se han ido publicando indican que es muy probable que el coronavirus de transmita principalmente a través de los aerosoles que generamos al hablar y respirar de forma intensa, por lo que hay más factores que se deben gestionar y tener en cuenta y sobre los que hay que concienciar mejor a la población. 

Recientemente en la revista British Medical Journal se ha publicado el artículo "Two meters or one: what is the evidence for physical distancing in Covid-19?" (2020), en el que se explica brevemente que la directriz principal de distanciamiento de 1-2 metros tiene orígenes muy antiguos y algo discutibles y que para prevenir la transmisión es necesario gestionar mejor más factores. Dicho articulo incluye una matriz de riesgos que me ha parecido visual y didáctica y que creo que podría utilizarse como base para evaluarlos. Así como de ayuda educativa para que las personas tomen medidas preventivas. 

Así que he decidido traducirla al castellano y traerla al blog (pinchar sobre la imagen para verla a mayor resolución):


Es muy posible que esta matriz no sea una versión definitiva y que pueda mejorarse y matizarse, pero creo que es un buen punto de partida para informar de forma más clara, tanto a la población como a los profesionales relacionados con la prevención.