El procesador de textos (Write), la hoja de cálculo
(Calc) y el programa de presentaciones (Impress), son magníficos y muy parecidos a los de Office (sobre todo a sus versiones anteriores a la de 2007), con prestaciones equivalentes e interfaces similares.Es cierto que tiene una asignatura pendiente con la base de datos, Access es superior a la aplicación de OpenOffice Base (muy mejorada en las últimas versiones). Pero recordemos que pero el usuario medio casi no utiliza bases de datos.
Una licencia de la nueva suite de Bill Gates cuesta un riñón. Me pierdo, porque hacen lo posible para que no sepas el precio exacto, pero creo que anda por encima de los 400 euros la versión más sencilla. Administraciones y gobiernos siguen actualizando sus aplicaciones ofimáticas y prefieren darle nuestro dinerito al segundo hombre más rico del mundo (Alguna excepción, como Extremadura, ya hay). OpenOffice es totalmente gratis.
Personalmente, en plan prueba, dediqué un día completo a trabajar con las herramientas de OpenOffice. Comprobé su casi 100% compatibilidad y trasparencia con los archivos de Microsoft y su rapidísima curva de aprendizaje. Además me encantó su nuevo formato de documento, un estandar abierto y con futuro. En una o dos horas, los dominaba sin problemas.
He encontrado un riguroso análisis de procesadores de texto (en inglés, claro). Los 3 grandes, cara a cara: Word (Office 2007), Writer (OpenOffice) y WordPerfect (Corel; ¡sí, todavía existe!) . Y gana OpenOffice y su Writer. Y, habiendo usado ambos, estoy de acuerdo. Sólo por la diferencia de precio, arrasa. Por otro lado, también se incluye un análisis de aplicaciones de segundo nivel (no conocía prácticamente ninguna) y, atentos, de lo que será el futuro y hará muchísimo daño a Microsoft: Los procesadores de texto on-line, gratuitos y que sin instalar nada te permiten escribir y guardar archivos en la red. Gana Zoho, una maravilla, no le perdamos la pista. Ni a Google con su, de momento modesto, Google Docs, pero que seguro que en poco tiempo nos sorprenderá.
Visto todo esto, me pregunto lo siguiente: ¿Por qué no instalamos inmediatamente todos OpenOffice? ¿Necesitamos publicidad Mediamarktera del tipo "YO NO SOY TONTO? ¿Quizás es cierto que somos tontos? (yo el primero)


