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11.9.11

¿Por qué al subir al monte baja la temperatura?

Cuando subes al monte dicen que, aproximadamente, la temperatura desciende un grado por cada 200 metros que asciendes. Más o menos, claro. Los montañeros conocen perfectamente este fenómeno y están acostumbrados a tener que cargar con ropa de abrigo extra. Independientemente de los fenómenos meteorológicos locales, que también influyen a veces incluso de forma muy importante, al subir hace más frío. A veces he preguntado al respecto a mis compañeros de aventurillas montañísticas, pero ninguno ha sabido (o querido) darme la explicación. No es que yo no la supiera, pero quería saber si había inquietud al respecto. Y he podido comprobar que realmente a la gente lo que le gusta es hablar del tiempo, de si hace o no frío o de si va llover, no de las razones por las que eso ocurre. Así que visto el escaso interés existente entre mis amigos por el tema (o tal vez porque están hasta el moño de mis palizas divulgativas), decidí guardarme la batallita para este blog.

Lo curioso es que esta es una de esas cuestiones que la gente no tiene pudor en explicar, seguramente porque está muy habituada al fenómeno, pero incorrectamente: Que si porque hace más viento, que si está más lejos el mar, que si hay menos efecto invernadero... algunos de estos fenómenos influyen, otros son simplemente falsos, pero ninguno es la razón primordial por la que baja la temperatura con la altura.

El frío o calor que haya se debe a la cantidad de energía (que han tomado del sol) que las moléculas de aire nos transmiten cuando chocan con nuestra piel, en el camino de sus movimientos moleculares. Cuanta más energía tengan, más se mueven, más vibran, más choques hay y más energía nos transmiten. Cuando ascendemos, la presión del aire disminuye, ya que la cantidad de aire que queda por encima también lo hace, y como el aire es un gas compresible, al reducirse su presión también lo hace su densidad (algo que casi no ocurre en los líquidos). Eso significa que hay menos moléculas por unidad de volumen. Y si hay menos moléculas habrá menos choques contra nuestra piel. Y si hay menos choques en los que se transmita energía, habrá menos temperatura y tendremos más frío. Si encima hace viento (como suele ocurrir en el monte), la sensación térmica será aún menor porque... ¡Uy, que esa ya es otra historia!

24.3.11

La verdad sobre la radiactividad

He encontrado en La Media Hostia entre estupendo vídeo, imprescindible para dimensionar mejor lo que está pasando en Japón con la radiactividad:

Para quien quiera saber más, La Pizarra de Yuri nos ofrece un estupendo artículo sobre la radiactividad.

1.4.10

El LHC explicado

Llega la Semana Santa y como los políticos se toman vacaciones, nos bombardean con noticias de segunda. Por suerte, una de esas noticias de segunda son los primeros experimentos de cierta relevancia del LHC, el Gran Colisionador de Hadrones.

Ya, que lo has oído, que has visto las fotos, que has leído lo que cuesta... pero sigues sin saber para qué sirve. A ver si este vídeo del físico Brian Cox que he visto en Espaciociencia te aclara un poco el tema. Esté en inglés, pero si pinchas en el botón "View Subtitles" y seleccionas Spanish, podrás ver los subtítulos en el idioma de Cervantes.



¿Tampoco? ¿No hay forma? A ver si este artículo de La Razón con Las diez claves para entender el LHC se te atraganta menos. De cualquier forma, se trata de física de alto nivel, es normal que quede un poco lejos de los que no somos avezados científicos.

19.9.09

Ya vemos los átomos... y les sacamos fotos

Llevamos décadas hablando de ellos, los átomos, dibujándolos, modelándolos, confirmando su existencia con infinidad de experimentos y teorías, pero la verdad es que todavía nunca los habíamos visto "cara a cara". Sobre todo por dos razones: Su tamaño y su baja densidad. Son tan pequeños que en un milímetro podemos alinear muchos millones de ellos. Y están tan vacíos que si su núcleo tuviese el tamaño de una canica, los electrones serían como bacterias y se moverían a su alrededor a la distancia de un estadio de fútbol. Esta diminutez hueca se une a la extrañísima naturaleza del mundo atómico, explicada mediante la mecánica cuántica, que da para muchos libros e incluso para diferentes interpretaciones del universo. Todo ello hacía que se viese lejana la posibilidad de sacarles una foto.

Pues de nuevo gana la ciencia, hace unas semanas me llegó la noticia de que se había conseguido fotografiar una molécula de pentaceno, con sus enlaces y todo. Los manitas habían sido los chicos de IBM, que ya hace casi 20 años habían sido capaces de manipular átomos individuales y escribir el nombre de su empresa. Y la imagen es esta (la de arriba, la foto, la de abajo, la representación típica de la molécula).


Y el otro día se llegó un paso más allá: Lase llegó al átomo individual del carbono:




Desconozco la técnica que han utilizado para hacer estas fotos, pero el hecho de que se vean borrosas no se debe a la tecnología (o carencia de ella), sino a la comentada naturaleza atómica, donde nada es preciso y todo existe a medias, en función de su nube de probabilidades. Pero eso es otra historia...

19.5.09

Libros: Cómo construir una máquina del tiempo

¡Muchos meses sin comentar ningún libro de ciencia! Y es que últimamente he parado más por el mundillo de la novela, que a veces también apetece la evasión por la evasión.

En el último libro publicado en español que da título este post, escrito por el conocidísimo físico y divulgador Paul Davies, lo más conseguido que tiene es eso mismo: el título. No es que en sí sea malo, pero tampoco está entre las mejores obras de su autor. Está correctamente escrito, sus contenidos se ajustan a lo anunciado, pero personalmente me ha sabido a poco.

El tiempo sigue siendo una de las grandes incógnitas pendientes de aclarar y es un tema apasionante para reflexiones filosóficas y científicas. Quizás tenía las expectativas demasiado altas, porque en su favor hay que decir que explica lo más claro posible, como en él es habitual, algo tan complicado cómo construir la dichosa máquina (desde un punto de vista muy teórico), y también es útil para hacerse una idea de hasta dónde ha llegado la física en sus elucubraciones al respecto. Pero me hubiese gustado que profundizara más, entrara en más detalles y hubiera aprovechado para extenderse en ese extraño concepto que es el tiempo.

Conclusión: "Cómo construir una máquina del tiempo", es correcto, entretenido y sobre todo recomendable para los aficionados a la ciencia, la "hard-CiFi" y este tema en especial. Tres estrellitas sobre cuatro para él.

Inserto un gruñido antipatriótico: Es bastante penoso que este libro se haya publicado en el 2003 en su versión original y que hayamos tenido que esperar cinco años para que alguna editorial se haya animado a publicarlo en nuestro idioma. Viva la cultura...

29.1.09

Física divertida y gratis

Una de las razones por las que me encanta internet es porque puedes encontrarte con cosas como estas.

Si tienes unos alumnos un poco aburridos en clase, una tía carca o un primo un poco brutote, y les quieres explicar lo que es la nanotecnología (¿no te ha pasado nunca?), este vídeo es una delicia. Sencillo, didáctico y divertido. Vale, también sirve para que tú te enteres.



Pedro Gómez-Esteban es el autor de El Tamiz, el excelente blog de divulgación científica que a menudo cito y enlazo en este blog. Y también quien ha recopilado en un pdf su serie La vida privada de las estrellas, un precioso libro que puedes descargate totalmente gratis y que cuenta magistralmente cómo nace, vive y muere una estrella e ilustrado con espectaculares fotos astronómicas.

24.11.08

No somos nada (confirmado)

Todos lo estudiamos en su momento: Un átomo está casi vacío. Aquello de lo que estamos formados tan sólo tiene esa sensación física de solidez gracias a la repulsión que se produce entre las cargas de los electrones que pulula sobre la superficie. Pero es sólo una ilusión, la mayor parte del átomo es la nada y las cosas nuncan llegan a tocarse realmente. Bill Bryson lo explica así de bien en Breve historia de casi todo:

"Los neutrones y los protones ocupan el núcleo del átomo. El núcleo es muy pequeño (sólo una millonésima de milmillonésima de todo el volu­men del átomo), pero fantásticamente denso, porque contiene prácti­camente toda su masa. Como ha dicho Cropper, si se expandiese un áto­mo hasta el tamaño de una catedral, el núcleo sería sólo del tamaño aproximado de una mosca (aunque una mosca muchos miles de veces más pesada que la catedral".

"Bueno, pues vale- pensamos los mortales-, poca materia, pero con mucha enjundia". Pues sí, poca materia, pero lo de mucha enjundia es para pensárselo dos veces. Es que recientemente se ha confirmado que la materia no es más que fluctuaciones cuánticas del vacío. Me explico:

Desde hace tiempo está aceptado que donde no hay nada, en el vacío más absoluto, realmente existen las partículas virtuales, que aparecen de la nada y en una pequeñísima fracción de tiempo vuelven a esfumarse. La condición es que no violen el principio de indeterminación de Heisenberg, y gracias a este fenómeno se sabe que el vacío realmente es una especie de fenético hervidero cuántico. En este vídeo, a partir del minuto 1:10 lo explican un poco (en inglés). No es una idea menor, según algunas teorías el inicio de nuestro universo podría deberse a este fenómeno. Pues bien, según el reciente artículo publicado en el New Scientist, parece que las partículas que existen dentro del átomo, en concreto los quarks que forman los neutrones, electrones y protones de los que están hechos nuestros cuerpos serranos (al igual que el resto de materia del universo), son lo mismo, fluctuaciones cuánticas del vacío, que aparecen y desaparecen a velocidades enormes. Vamos, que para la física - y en concreto para la Cromodinámica Cuántica-, la materia surge de la nada y la realidad, tal y como la percibimos y por muy sólida que la sintamos, es algo virtual y efímero.

Qué asco de ciencia, oyes, qué manía tiene de quitarnos importancia y de explicar las cosas para que nadie las entienda y alejarnos cada vez más del centro del universo...

14.9.06

Brian Greene, supercuerdas y el cosmos

Si un átomo tuviera el tamaño de nuestro sistema solar, una cuerda sería como un árbol. Así de pequeña es una cuerda, lo que los físicos piensan que es la unidad básica de la materia, de los átomos, de las partículas. Y la teoría que las describe se hace llamar "Teoría de Supercuerdas", complejísima y de denso desarrollo matemático, pero que Brian Greene, físico (guaperas) de Harvard, se ha empeñado en contarnos a todos los mortales.

Primero fue con su libro "El universo elegante", 400 páginas para explicar los grandes enigmas de la física actual y el camino andado en busca de su solución. Me gustó un montón, especialmente la primera mitad del libro y el final. El resto, la parte más "para físicos", es un poco durilla, aunque el tío no hay duda que tiene una capacidad increíble para hablar de cosas rarísimas de forma que cualquiera pueda pillarlas. Como todo entra más fácil por los ojos, hasta colaboró en el desarrollo del documental con el mismo título, 3 capítulos de una hora también la mar de interesantes y espectaculares (disponible en español por esos innombrables sitios p2p que todos utilizáis para bajaros pelis y gratis en inglés dividido en 24 segmentos en este enlace), tras los que uno termina pensando que ya es todo un experto en la Teoría de Cuerdas.

No contento con ese brutal esfuerzo por acercar la física avanzada a la plebe, va y publica "El tejido del cosmos", un intento aún más titánico por contarla con montones de símiles y ejemplos, para que hasta tu abuela pueda entenderlo. En casi 700 páginas explica la relatividad, la mecánica cuántica, el tiempo y demás montruos y misterios de la física de forma sencilla y amena; personalmente me parece que a veces es como enseñar a sumar a un gato, pero la verdad es que el libro tiene su mérito y lo estoy disfrutando.

A ver si lo termino y un día de estos meto unos comentarios en la sección de libros.

31.7.06

Velocidad de la luz con un microondas y un regaliz

Vía un blog de madri+d, el "Cuaderno de bitácora estelar" encuentro una sencilla forma de medir la velocidad de la luz con un equipo muy sofisticado: Un microondas y un regaliz. ¿te suena a chiste? Pues de eso nada, la cosa va en serio. Realmente alucinante... y tirado. ¿Quién dijo que la ciencia es complicada?