11.10.11

Los anti-antenas, la intolerancia, la conspiranoia y la ignorancia en el mismo saco

En el último capítulo del programa Escépticos de Jose A. Pérez se ha tratado el tema de las ondas electromagnéticas y su posible efecto sobre la salud. En este enlace puede verse completo. Buen programa, probablemente será de los mejores de la serie. Muy recomendable.

Yo ya he expuesto anteriormente en este blog mi opinión sobre el tema y no quiero repetirme demasiado, pero sí me apetece hacer hincapié en la postura de los conspiranoicos de turno, los grupos anti-antenas, que se puede ver de primera mano en el reportaje.

Según cuentan los autores del documental, los anti-antenas se han negado a participar y a dar su opinión con los argumentos de siempre: Que si los escépticos somos una secta, que estamos pagados por las empresas de telefonía (yo  sigo con el bolsillo preparado, abierto a las donaciones de este tipo, pero nada, que no hay forma...), que si somos unos manipuladores... en fin, basta leer el patético comunicado que aparece en el programa para ver quién actúa realmente como una secta de fanáticos. Se parece un montón a las comunicaciones de los creacionistas u otros extremistas religiosos que son habituales en otros países.

Pues bien, entre este grupo de creyentes, al menos uno ha tenido el valor de dar la cara. El que, en mi opinión, es el personaje de este cuarto programa, Antón Erkoreka, doctor en medicina, profesor de la Universidad de País Vasco y, por lo que veo en internet, Director del Museo de la Medicina y de las Ciencias. Su inicial negativa a participar sospechando que los autores estaban siendo pagados por las telefónicas dice bastante de su actitud.

Este señor presenta ante las cámaras varias publicaciones y un estudio como evidencias científicas de la incidencia en la salud de las ondas electromagnéticas. Tengo que reconocer que despertaron mi curiosidad, pero requieren de algo más de estudio por mi parte para ser juzgados, y en cualquier caso, son muy escasos y poco significativos comparados con todo lo que hay en el sentido contrario.

Pero lo más llamativo de Erkoreka es su argumentación respecto al cáncer y las ondas: Según su parecer, durante las últimas décadas la incidencia del cáncer ha aumentado muchísimo, lo cual apoya su teoría. Más cancer, más ondas, causa-efecto demostrada. Bien, entonces las ondas también deben crear alzheimer,  presbicia y obesidad, porque son todas patologías que han aumentado exponencialmente los últimos años. O también podríamos juzgar como precursores del cáncer a los reality shows, internet o el piercing, que también se han disparado últimamente.

Todo médico sabe que la relación no significa causalidad. Y todo médico sabe (o debería saber) que al igual que el alzheimer, el cáncer es una enfermedad asociada a la edad, que aparece con más frecuencia porque cada vez vivimos más años. No hace falta ser doctor en física ni en medicina para saber que, cuanto más años tienen nuestras células, más posibilidades hay de que desarrollemos un cáncer, por la propia naturaleza de las células, su ADN y el envejecimiento. Antón Erkoreka aporta datos del elevado porcentaje de muerte en el Pais Vasco por cáncer, pero lo que no dice es que el País Vasco es uno de los lugares del mundo dónde mayor esperanza de vida hay. Es decir, uno de los lugares donde hay gente más gente vieja.

Me parece sorprendente que tampoco hable de otros factores como el tabaco,  algunos productos químicos, las radiaciones ionizantes (por ejemplo, los rayos X), algunos tipos de alimentación o el sol en exceso. Resulta que todos esos son factores que están más presentes durante las últimas décadas y que, todos ellos,  se han demostrado en numerosos estudios como favorecedores del cáncer. Incomprensible.

A fecha de hoy no hay teorías, ni pruebas, ni siquiera indicios relevantes que indiquen que las radiaciones no ionizantes sean peligrosas. Y si tuvieran algún efecto adverso (que lo dudo), sería ridículo comparado con el de otros factores. Como dice uno de los científicos del reportaje, las ondas de la luz visible, que nos inundan y rodean durante la mayor parte de nuestra vida, son mucho más energéticas (y por lo tanto, tendrían mucha mayor capacidad de romper los enlaces moleculares en el ADN) que las de radio y microondas. Pero nadie se preocupa por ellas.

Por cierto, al contrario que los estudiantes de medicina que aparecieron en el programa de las medicinas alternativas, los estudiantes de física que salen en este me han dado muy buena impresión. Menos mal, aunque me resulta un poco inquietante que sean precisamente médicos los menos brillantes...

4 comentarios:

Gui dijo...

Yo, por lo que se de los médicos, en general no creo que se les pueda clasificar como científicos. Saben mucho del cuerpo humano, de enfermedades, de medicamentos, pero les falta pensamiento crítico.

Una prueba de ello es la gran cantidad de médicos que se dedican a las medicinas alternativas, que siempre encuentres médicos entre los anti-antenas o que jefes de cardiologia de hospitales digan que cuando transplantas un corazón pasas recuerdos del donante al que recibe el órgano.

Uno cuando estudia una carrera de ciencias, quiere descubrir cosas, aportar saber o satisfacer la propia curiosidad. En cambio, muchos estudian medicina por el prestigio que tradicionalmente se le da o para "salvar vidas" y "ayudar a los demás".

Anónimo dijo...

El prof. Erkoreka si hablaba de todos estos factores, pero era otro corte más y al final no se metió.

Josep Garcia dijo...

Aquí se analiza como interpreta los estudios Anton Erkoreka
http://www.enchufa2.es/archives/la-evidencia-cientifica-sobre-la-relacion-entre-moviles-y-cancer.html

Centinel dijo...

Gracias, Josep, magnífico enlace a un magnífico post.