16.10.11

Sanson Institut, culto al cuerpo en los años setenta

Cuando era pequeño, los tebeos (entonces nadie los llamaba comics) eran mi pasatiempo favorito. Más que leerlos, los devoraba. Por aquellos años Bruguera era la editorial por excelencia, el monopolio de la época, con sus Mortadelo, Zipi Zape, Pulgarcito, y otras muchas revistas que a muchos niños nos volvían locos.

Pero no voy a hablar ahora de lo bien que me lo pasé con todos estos personajes, sino de algo mucho más friki. Aquellas revistas contenían a menudo publicidad bastante curiosa, si pensamos que eran leídas por críos bastante pequeños: Cursos profesionales, muñecos extraños, aparatos inútiles, adornos extravagantes... también los leía,imaginando que alguna vez pudiera tenerlos. Pero sobre todo, había unos anuncios que despertaron mi interés durante mucho tiempo. Los pagaba la empresa (o lo que fuera) que da título a este post, Sanson Institut, y eran así:



Vintage total, ¿verdad? El caso es que aquellas promesas de cuerpos perfectos sin esfuerzo me sonaban de maravilla. Sí, a mí, que era un chaval tirando para esmirriadillo. Y aunque imaginaba que serían algo exageradas, estaba seguro que en gran parte tenían que ser sinceras, ya que no creía que ningún adulto pudiese mentir tan categóricamente.

Lo cierto es que el bombardeo era brutal, y la variedad de formatos muy numerosa. Aquí tienes alguno más:



Y oye, tanta promesa y cuerpos preciosos a mí me convencieron. Inocencia (e ignorancia) infantil, supongo., pero ahora me sorprende cómo podía asociar esos bíceps, tríceps y abdominales a mi tierno y todavía no desarrollado cuerpo. Así que, ni corto ni perezoso, rellenando el cupón con letra que me hiciese parecer mayor, solicité más información enviándolo por correo normal, del de toda la vida.

A partir de entonces me llegaron innumerables cartas (de las cuales, por desgracia, no guardo ninguna copia) con más promesas y requerimientos económicos más precisos. Seguía sin estar muy claro qué era aquel programa, pero su coste persuadía a cualquier madre con buen juicio de ni siquiera plantearse la posibilidad de comprarlo. Así que tuve que conformarme con soñar con el cuerpo que hubiese podido tener, pero que nunca llegó.

Probablemente aquellos dibujos a carboncillo y pluma de fornidos y atractivos hombretones, con su director y campeón de Europa Manuel Rillos a la cabeza, minaron mi subconsciente, mi ego y mi superyo sin remedio. Y así ando. Aunque el tiempo haya pasado y los sueños musculados se hayan ido por el desagüe a causa del generoso apetito  y del escepticismo acarreado con los años.

Gracias a internet, ahora me ha sido posible conocer qué era todo aquel milagro: no eran más que diez cuadernillos con textos y dibujos, con consejos e instrucciones sobre ejercicio, alimentación, vida sana... Puedes descargarlos todos desde este enlace. La verdad es que cuando me los bajé, estuve leyéndolos casi entre lágrimas, ya que de repente tenía ante mí la resolución de una ilusión infantil olvidada. De cualquier forma, ¡menos mal que mi madre no me los compró!

El caso es que cuando miro esos cuadernillos, me recuerdo con casi cuatro décadas menos, leyendo aquellas promesas, abriendo emocionado una y otra vez las repetidas cartas publicitarias que Sanson Institut enviada al buzón de mis padres, con la esperanza de que algún día llegara algo más que folletos que pedían cantidades de dinero imposibles.

En fin, es agradable sentir de vez en cuando la nostalgia de tiempos que no volverán, aunque sea a partir de un recuerdo tan almodovariano como este.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya, después de tiempo diciéndonos desde éste blog (por cierto deberías cambiar el encabezado por DIETAS CIENCIA ESCEPTICISMO...) que actualmente la obesidad es prácticamente responsabilidad de nuestra sociedad, y de motivos que se escapan a nuestra voluntad, nos dices que "por culpa del generoso apetito"... no sé, pero creo que al final "inventamos mil cosas que hacer, para no hacer lo que en realidad tendríamos que hacer"
Saludos.
Franc

Centinel dijo...

Franc, si la obesidad es un fenómeno reciente que anteriormente casi no ha existido, la sociedad o algún otro factor externo tiene que tener algo que ver. Insisto en lo que dijo el experto Antonio Vidal Puig:
http://elcentinel.blogspot.com/2011/07/ideas-clave-sobre-la-obesidad-del.html

Mi apetito siempre ha sido generoso, lo cual ha facilitado mi tendencia a engordar a partir de cierta edad. No voy a pasar responsabilidades a nadie, pero si me hubiese limitado a seguir los consejos habituales, ahora probablemente pesaría 20 Kg más, como me ocurrió hace unos años. Ahora estoy prácticamente en mi peso ideal, gracias a lo que he aprendido no precisamente de los nutricionistas "de siempre".

Si miras en la columna de la derecha, en artículos por categorías, el apartado de DIETAS es el cuarto en número de artículos (43), superado con creces por astronomía (58), escepticismo (56) y productos milagro (51). Así que no comparto tu sugerencia de dar más importancia al tema de las dietas en el encabezado(aunque es verdad que es uno de los que más interés y polémica genera)

Me da a mí que eres uno de esos delgados con suerte:
http://elcentinel.blogspot.com/2011/06/por-que-los-delgados-no-deberian-dar.html

Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

Anónimo dijo...

Hola Centinel:
Te sigo hace ya cerca de un año, y aunque creo que tu blog no es de los más rigurosos en el tratamiento de los temas, sí es de lo más entretenido que se puede leer.
Tienes razón en que la sociedad tiene su responsabilidad, pero también el que elegimos un régimen de vida que lo favorece (normalmente por comodidad). Yo no digo que la alimentación no pueda enfocarse desde puntos de nuevos puntos de vista, pero no podemos desdeñar sistemas más tradicionales.
Tienes razón soy algo delgado, pero no por suerte. Mido 1,76 m. y con 25 años pesaba 98 kilos (y no eran de músculo), un médico de consulta me impuso el clásico régimen de 1000 calorías, después 1500, y un año después de 2000. Entonces ya pesaba sobre 80, han pasado 20 años y sigo en los 74-75 que terminé alcanzando entonces. Todo se resume en una palabra: voluntad, y créeme no se necesita más que para dejar de fumar.
No podemos pretender realizar algo tan difícil sin voluntad, los fumadores, por ejemplo asumen que para dejarlo han de realizar un terrible esfuerzo. No quiero presumir, no es mérito mío, es una de las "maravillas" que obran cuando tienes un padre militar.
Muchas dietas son válidas, pero lo importante es como las abordemos, y el empeño que pongamos en ello.
Si creemos que es algo que se escapa a nuestro control, terminará escapando.
Siento el ladrillo. Y me maravilla la cantidad de trabajo que pones en el blog. Gracias por ello.
Franc

Centinel dijo...

Gracias a a tí por tu interesantes aportaciones. Espero que sigas pasándote por aquí al menos otro año.
Un saludo.

j dijo...

Muy entrañable :)

Anónimo dijo...

Sólo deciros que yo contraté uno de estos cursos y me fue super-bien, no eran ningún timo ni ningún engaño, eran cultura física a manos libres con el objetivo de ponerse en forma y estar en condiciones de practicar posteriormente, ya en el gimnasio, un entrenamiento más fuerte con pesos y aparatos. En suma, era un curso de acceso.
Saludos,
Àngel.

Anónimo dijo...

Muy buen post Centinel. Mi historia respecto a estos cursos es similar a la tuya.

Y te confesaré que esas ilusiones infantiles me han perseguido hasta el día de hoy. Tanto es así que no paré hasta hacerme con los originales y los guardo como un tesoro.

Son Trece los cuadernillos. Uno por mes y un primer cuadernillo con instrucciones generales del método.

Método por otro lado ya obsoleto y con varios ejercicios, no sólo de dudosa eficacia sino además contraindicados en algunos aspectos.

Pero en mi caso me hizo ilusionarme con convertirme en un "súperhombre". Y me inició en el gusto por el deporte y la conservación de la salud.

Gracias por tu visión sobre el tema, me he convertido de nuevo en un niño por unos instantes.

Anónimo dijo...

¡Ay! Mi historia personal es casi i-dén-ti-ca. La única diferencia es que, con 19 años, aún se publicaban, y me suscribí. En la publicidad daban a entender que ibas a pagar solo una vez. Cuando me llegó el primer folleto por unas cuatro o cinco mil cucas más o menos (no recuerdo exactamente) y descubrí lo que era y que tenías que seguir pagando por el siguiente, monté en cólera y les devolví varios de sus sobres ya franqueados, llenos de maldiciones y palabrotas; ja, ja, ja...

Esos anuncios venían en los tebéos y también en otras publicaciones, como el TP (teleprograma) de mis abuelos. También cautivaban mis fantasías y ardía por tenerlos. Hablando de fantasías, también en esas revistas venían anuncios de lencería, y seguro que estás sonriendo con otros recuerdos de la misma época al ver esto... Pero dejémoslo ahí.

Después, en mi vida adulta, fui y sigo yendo al gimnasio. Nunca llegué ni llegaré a estar como el Manuel Rillos ese de las fotos pero, quizá, fueron el germen de mi actual afición por las pesas.

Centinel dijo...

Visto lo visto, creo que el caso Sanson Institut debería estudiarse en las escuelas de marketing.

ƒer dijo...

Vaya, hacía varios días que me rondaba por la menteaquella frase de "anchas espaldas, hombros robustos y tórax bien formado" que de niño me extrañaba que estuviera en mis "chistes" y en la que no me entretenía. Pues devoraba con ansia cientos de viñetas...

Un saludo y gracias por la info que, aunque un poco desactualizada (más que nada por el machismo),sigue conteniendo aún hoy información valiosa. Y gracias a ti gratuita.

mephis topheles dijo...

Tengo 43 tacos y tu historia la podría haber escrito yo palabra por palabra. Me has hecho sentir mucha nostalgia. Yo incluso llegué a picar y, reuniendo muchas monedas de cinco duros de esas que tenían el águila en escorzo, compré el primer fascículo y fue una decepción. He hecho pesas a temporadas intermitentes en mi vida, y ahora llevo casi un año sin faltar al gimnasio, dos veces semanales. Nunca se pierde la ilusión.

Me ha encantado tu post. Qué recuerdos...

Carlos España dijo...

- Yo sí que me suscribí al tema este, y todos los meses recibía mi correspondiente cuadernillo, hasta completarlos todos. Pero lo más importante es que todos los días, sin fallar uno, realicé los ejercicios físicos que se me aconsejaba que hiciera.

- Tengo 54 para 55 tacos y sigo haciendo gimnasia en la actualidad -pero jamás he visitado un gimnasio-. Camino una hora diariamente y efectúo de 10 a 15 minutos de ejercicios físicos todos los días en casa; algunos de éstos son de los famosos cuadernillos.

- Tras terminar el primer año de hacer los ejercicios de Sanson-Institut -tendría 16 años aprox- conseguí un cuerpo medianamente atlético pero muy atractivo, en parte gracias a mi fuerza de voluntad; así que yo al menos no me sentí engañado.

- Actualmente sigo conservando el mismo cuerpo que cuando tenía aquellos 16 años, y por el que se pirran las señoras. Lógicamente, los años no pasan en balde, y ya no conservo aquella cabellera de antaño, ya que estoy completamente calvo, pero mis facciones y mi cuerpo deben ser agradables cuando las mujeres tan fijamente me miran por todos sitios.

Ciao.

Jorge Juan dijo...

Hola a todos,
Mil gracias por facilitar el enlace con los cuadernillos.
Yo fui uno de esos frikis que compró religiosamente cada cuadernillo. Con trabajo y mucha insistencia convencí a mis padres para que los compraran, mes a mes. Creo recordar que eran 1300ptas, carísimo para la época pero, era quizás lo que más me motivó a no dejar ni un solo día de realizar los ejercicios. Mis padres me veían con tanto interés que siguieron rascando su bolsillo hasta el final. Otra cosa que agradecerles.
Yo estaba gordo, gordísimo y en un año me puse cachas, cachas, con tableta y todo. Aún hoy recuerdo la ilusión con la que esperaba el correo con el siguiente cuadernillo, tanto que hoy rememorando esta época de mi vida. Me he puesto a buscar por internet y eureka, encontré el blog.

Deciros que estoy de nuevo ilusionado y decidido a volver a las andadas. Tengo rutinas novedosas de entrenamiento y mucha información actual pero, La nostalgia y los buenos resultados obtenidos entonces, me motivan a mirarlo con respeto. Son ejercicios de gimnasia Sueca simplistas si, pero os aseguro que muy efectivos. Seguro tendré que adaptar algunos de ellos, sin embargo la ilusión por recuperar la tableta es mayor.
Al ver los anuncios me ha sorprendido ver lo antiguos que parecen, como si fueran de los 50, aún así el haber podido recuperarlos me ha hecho muchísima ilusión.
Saludos

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