2.5.18

Hábitos de vida saludable y esperanza de vida: cómo vivir más años

¿Cuánto influye en la esperanza de vida llevar unos hábitos de visa saludable? Hay muchos estudios que han analizado la correlación entre diversos hábitos y la mortalidad (en el blog de alimentación hago referencia a cientos de ellos), pero hace unos días se ha publicado un estudio que realiza un análisis global especialmente didáctico.

Se trata de "Impact of Healthy Lifestyle Factors on Life Expectancies in the US Population (2018) y sus autores (entre los que están algunos de los primeros espadas de Harvard como Willett o Hu) se han centrado en 5 factores: El fumar, la actividad física, el IMC, el consumo de alcohol y la dieta.

Como punto de partida, definieron como "bajo riesgo" los siguientes valores de cada uno de ellos:
  • No haber fumado nunca.
  • Practicar más de 30 minutos diarios de ejercicio moderado o intenso.
  • Tener un IMC entre 18,5 y 24,9.
  • Llevar una dieta saludable, estando en el grupo 40% superior según índice AHEI (que promueve alto consumo de vegetales, frutas, nueces, cereales integrales, ácidos grasos poliinsaturados, y ácidos grasos omega-3 de cadena larga y baja ingesta de carnes rojas y procesadas, bebidas azucaradas, grasas trans y sodio)
  • Consumo moderado de alcohol (5-15 g/día mujeres y 5-30 g/día hombres)
Utilizando datos de los estudios Nurses’ Health Study, Health Professionals Follow-Up Study y estadísticas de la población norteamericana (NHANES), han analizado la relación entre la mortalidad de personas que cumplen estos cinco hábitos y de personas que no cumplen ninguno. Y han calculado la relación entre el cumplimiento de 1, 2, 3 4 o 5 de estos hábitos y la esperanza de vida a los 50 años, obteniendo los siguientes resultados:


Como se puede observar, la diferencia es notable, ya que las personas que cumplen los cinco factores viven entre 12 y 14 años más que los que no cumplen ninguno.

Y esta sería la ganancia en la esperanza de vida en función de la edad y del número de buenos hábitos adquiridos:



Puede descargarse el estudio completo desde este enlace y el material suplementario en este otro, en ambos documentos se incluyen una buena cantidad de tablas y gráficos, con resultados intermedios y segmentados para cada uno de los hábitos.

Como es normal, el trabajo también tiene sus "peros", como por ejemplo el hecho de basarse en datos observacionales (con el consiguiente riesgo de influencia de factores de confusión), los criterios y datos utilizados sobre el consumo de alcohol (las revisiones más actuales como esta no encuentran ventajas a su consumo moderado) o el considerar el IMC como un "hábito de vida modificable" (no es un hábito, es el resultado de un conjunto de ellos, como cuento aquí), pero hay que reconocer que tiene su interés y su valor didáctico.

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