6.12.17

El efecto placebo no legitima las terapias complementarias y alternativas

Si sois escépticos practicantes, seguro que en algún debate con defensores de las terapias alternativas os habréis topado con el siguiente argumento, refiriéndose a la posibilidad de explicar su supuesta eficacia mediante el efecto placebo:

- Y si es por el efecto placebo, pues es por el efecto placebo, ¿y qué? Lo importante es que funcione, ¿no?

El siguiente texto quizás os sea útil para esos casos. Se trata de Caution, this treatment is a placebo. It might work, but it might not’: why emerging mechanistic evidence for placebo effects does not legitimise complementary and alternative medicines in sport (2017), publicado en la revista Britsh Journal of Sports Medicine y escrito por expertos que levan muchos años investigando sobre el placebo. Está orientado a la medicina deportiva, pero sirve para cualquier otro ámbito de la salud.

Esta es mi traducción libre:



"Las terapias complementarias y alternativas son tratamientos para los cuales no existe evidencia o para los cuales la evidencia sugiere que no hay diferencias respecto a un tratamiento con placebo. Cuando se utiliza un tratamiento no basado en la evidencia junto con la medicina convencional, se considera "complementario". Cuando se utiliza un tratamiento no basado en la evidencia en lugar de la medicina convencional, se considera "alternativo". Muchas formas de terapias complementarias y alternativas tienen orígenes y/o una historia de uso más allá de la medicina basada en la evidencia. Además, muchos de esos tratamientos se basan en principios y/o pruebas que no son reconocidas por la mayoría de los científicos. Y cuando una persona usa estas terapias y experimenta una mejoría en los síntomas, puede deberse al efecto placebo.

Las terapias complementarias y alternativas se utilizan ampliamente en el deporte, a menudo por los atletas de élite. Un ejemplo es el uso de Michael Phelps del llamado 'cupping' durante los Juegos Olímpicos de 2016. En algunos estudios se ha encontrado evidencia de la efectividad de estas terapias, pero en mayor cantidad de ellos se ha concluido que  sus resultados no son mejores que los del placebo. (...).

El efecto placebo fue considerado históricamente como un fenómeno no específico, pero estudios recientes indican numerosos efectos discretos del placebo que operan a través de neurotransmisores como la dopamina, los opioides y loscannabinoides. (...). Tales conexiones entre la fisiología del cerebro y la evidencia de mecanismos se están utilizando como argumento por parte de los terapeutas alternativos y complementarios. 

Hemos estado investigando el efecto placebo en el deporte durante basatante tiempo (14 años en el caso del primer autor) y aunque no es raro que seamos invitados a hablar en conferencias científicas o en los medios sobre nuestra área de especialización, ahora recibimos innumerables invitaciones para hablar sobre este tema en relación con las terapias complementarias y alternativas, especialmente por parte de sus promotores y/o practicantes. A veces felicitándonos por "legitimar" sus productos o tratamientos.

Estamos claramente en contra de estos planteamientos y proponemos las siguientes cinco pegas a la idea de que los mecanismos del placebo legitiman el uso de estas terapias por parte de los sanitarios en medicina y fisioterapia deportiva:

1. Variabilidad: La respuesta al placebo es variable, tanto entre atletas como para cada uno de ellos. Además, la mayoría de los trabajos de investigación reportan efectos puntuales del placebo y se sabe poco sobre su estabilidad con el tiempo.

2. Efectos negativos: El efecto nocebo, una respuesta negativa relacionada con las expectativas negativas, está bien documentado. En lugar de suponer que un tratamiento complementario o alternativo resultará en un efecto positivo o sin efecto, los profesionales deben considerar la posibilidad de que la administración de un tratamiento con placebo pueda ejercer un efecto negativo.

3. No adoptar un tratamiento más efectivo: Los atletas a menudo están ansiosos por aceptar tratamientos bajo su responsabilidad que podrían acelerar su regreso al juego.. Por consiguiente, los pacientes de los profesionales que administran estas terapias pueden perder la oportunidad de utilizar tratamientos potencialmente más eficaces basados ​​en la evidencia. En el deporte, esto puede variar desde el hecho de que un atleta no coma suficiente fruta fresca porque considera que está recibiendo suficiente vitamina C a través de suplementos, a la elección de terapias complementarias y alternativas en lugar de la medicina convencional para tratar lesiones o enfermedades.

4. Ética del engaño: A la luz de los puntos 1 y 2, es poco ético abogar conscientemente por estas terapias mientras se asume que el mecanismo probable es el placebo. Hay una evidencia emergente de que la administración de placebo sin ocultar, claramente identificado, también puede ser eficaz. Sin embargo, incluso en estos casos, la administración de placebos puede ser en última instancia contraproducente. Hay serios desafíos éticos en torno al engaño, el riesgo y el daño a los pacientes.

5. Identificación del margen de efectividad: La capacidad para responder a un placebo está dentro de un margen. Dentro de este margen, un paciente podría ser sometido a tratamientos legítimos, tanto fisiológicos como psicológicos. Los profesionales deben esforzarse por identificar y capitalizar este margen a través de tratamientos legítimos, éticos, controlables y estables (por ejemplo, nutrición óptima, recuperación sistemática y capacitación en habilidades psicológicas).

Las terapias complementarias y alternativas pueden ser eficaces, pero también puede ser ineficaces o incluso perjudiciales. La evidencia es vaga en ambos aspectos, pero los practicantes y atletas que las usan no siempre lo reconocen. Reconocemos la distinción entre la falta de pruebas para un efecto y la evidencia de la falta de efecto. En relación con lo primero, los investigadores en medicina deportiva deberían buscar métodos robustos, fiables y, cuando sea necesario, innovadores para establecer la eficacia y los mecanismos de estos tratamientos. En relación al último, los profesionales de la medicina deportiva deben considerar los tratamientos no basados ​​en la evidencia con precaución y resistir la tentación de confiar en efectos no específicos como base para la prescripción. Si un médico intenta utilizar un tratamiento para aprovechar el componente placebo de ese tratamiento, debe hacerlo de manera metódica.

En medicina deportiva el resultado suele ser más importante que el mecanismo. La investigación científica sobre los mecanismos del placebo ha dado fascinantes ideas que sugieren eficacia potencial y los tratamientos con mecanismos basados ​​en creencias. Anticipamos que cuando se aplican sistemáticamente, estos hallazgos permiten a los profesionales de la medicina deportiva aportar todos los tratamientos -alternativos y convencionales- con mayor eficacia. Sin embargo, tal uso del componente placebo de un tratamiento no legitima estas terapias per se; Quizás sea ir demasiado lejos el sugerir que muchos tratamientos alternativos deben ser etiquetados con la declaración "cuidado: Este tratamiento es un placebo, puede trabajar, pero no puede, puede incluso ser contraproducente" . pero es la realidad que los practicantes de estas terapias deberían tener en cuenta."

En resumen, que una cosa es sistematizar y desarrollar las posibilidades del efecto placebo y otra muy diferente utilizarlo como escusa para engañar a la gente.

1 comentario:

JOSE TOLEDO ALARCON dijo...

Me ha gustado mucho. Muy bueno: claro y conciso. Gran trabajo. Enhorabuena