12.6.12

Ochate, mi experiencia en un pueblo maldito (y III)

Este post es la tercera parte de una serie de otros dos: Uno y dos.

Tras la animada e inesperada visita del alcalde, la lluvia pareció querer darnos un respiro y pudimos alejarnos un poco del cobertizo a estirar las piernas por los alrededores. Sin alejarnos demasiado, porque la oscuridad seguía siendo total y no queríamos acabar con las botas sumergidas en una charca de barro. Aprovechamos ese breve paseo para debatir sobre la posibilidad de acercarnos o no a la famosa torre y pensar qué hacer en ella. De repente, en mitad de la charla que teníamos, uno de nosotros levantó la cabeza y, mientras señalaba hacia las sombras exclamó sorprendido:

- ¡Mirad! ¡Luces!


Todos nos giramos hacia la dirección a la que apuntaba y, efectivamente, vimos que varias luces oscilaban de un lado a otro. Se situaban en la dirección contraria a la que estaba la torre, en concreto por donde se encontraba el camino por el que se accedía al lugar en el que estábamos. Así que rápidamente dedujimos que se trataba de linternas, portadas por gente que se acercaba hacia donde nosotros estábamos. Hecho que se corroboró en cuanto escuchamos las sonoras voces que emitían, ya que era un grupo bastante numeroso.

Cuando se acercaron lo suficiente nos vieron y se acercaron a saludar. Nos llamó la atención la composición del grupo, formado por gente joven y de mediana edad acompañados de sus hijos, algunos de ellos sorprendentemente pequeños. Nuestra excursión podría ser un tanto excéntrica, pero recorrer con linternas aquel páramo helado y húmedo acompañado de niños de corta edad más allá de las medianoche era bastante más radical. Nos contaron que solían hacerlo a menudo, atraídos por la leyenda del pueblo abandonado, a la búsqueda de emociones o de alguna sorpresa, pero que realmente poco misterioso habían encontrado en sus excursiones, más allá de algún ruido extraño o sombra huidiza, explicables fácilmente mediante fenómenos naturales.

El caso es que aquello no fue circunstancial. La llegada de aquel grupo pareció ser el pistoletazo de salida de todos los buscadores de misterios que parecían haberse puesto como meta llegar por allí pasada la medianoche. A partir de aquel momento, el goteo de gente fue incesante y todo el que veía nuestro fuego, se acercaba a saludar y charlar un rato. Alucinados, presenciamos como según avanzaban las horas,  llegaba y llegaba gente y se creaban animados corrillos en los que se hablaba de temas misteriosos diversos mientras se intercambiaba algo para picar y para beber. Al más puro estilo 15M.

Finalmente, alguien movilizó a todo el mundo para ir a la torre. No puedo recordar con detalle cuántos fuimos, pero el grupo era lo suficientemente numeroso como para tener problemas de espacio mientras, sentados y concentrados, mirábamos un radio-cassete que grababa  el sonido ambiente, a la caza de posibles psicofonías. Tengo que reconocer que al principio, el silencio, la oscuridad y las historias que había escuchado, me hicieron sentir algún que otro escalofrío recorriéndome la espalda. Pero poco a poco, el cansancio hizo acto de presencia y estuve a punto de quedarme dormido mientras escuchaba la voz de un animado prototipo de Iker Jiménez invocando al más allá y a las presencias de vidas pasadas en aquel pueblo.

Volvimos al entorno del cobertizo y nos sentamos a escuchar la cinta, que, como era esperable, no grabó más que nuestros propios ruidos. Así que rápidamente saqué mis grabaciones del que entonces era el programa del misterio por excelencia, Medianoche,  y estuvimos escuchando unas cuantas psicofonías de verdad con dolientes voces clamando por vivir, seguidas de un par de cuentos de terror narrados por el conductor de aquel gran programa, Antonio José Alés, con su inigualable e impresionante voz.

Un servidor no es de noches en vela, así que cuando la madrugada estaba muy avanzada abandoné la animada tertulia y me metí a la tienda a dormir algo. Estaba tan cansado que el duro suelo y el frío no me afectaron en absoluto y, aunque fue un sueño corto, resultó profundo y reparador. Al levantarme con las primeras luces del día me sorprendió ver que varios de mis amigos no habían pegado ojo en toda la noche y que todavía estaba en proceso de larga despedida alguno de los visitantes, entre abrazos y promesas de amistad eterna, juramentos de intercambios de psicofonías y deseos de encuentro en próximas aventuras o alertas OVNI. Que jamás se cumplieron, claro.

La recogida y retirada fue bastante bipolar. Por un lado, contentos de que la noche hubiera sido inesperadamente animada, mucho más enriquecedora de lo que esperábamos y un buen mecanismo para conocer gente. Aunque no nos hubiéramos tropezado con nada del más allá, tampoco íbamos con muchas esperanzas de ello. Por otro, quejosos por lo que nos costó atravesar con los coches algunas zonas llenas de agua y barro, hasta llegar a la primera carretera asfaltada. Y finalmente, enfadados, sobre todo yo, al descubrir que alguna de las visitas se había vuelto a su casa con un regalo extra: Mi cámara de fotos, que había sido hábilmente expoliada del interior de la tienda de campaña.

Lo considero como el peaje que tuvimos que pagar por pasar una noche en el pueblo maldito de Ochate. Quien sabe si no está ahora en alguna otra dimensión paralela...

10.6.12

Ochate, mi experiencia en un pueblo maldito (II)

(Este artículo es la continuación de este otro).

Aquella larga noche en el pueblo maldito de Ochate no resultó ser lo que esperábamos, pero en ninguno de los sentidos. No recuerdo con precisión cuál era nuestro estado anímico después de que el chalado y su supuesto hijo se marcharan, pero fuese cual fuese, lo que ocurrió después nos dejó más tiesos que una vela.

Serían sobre las once de la noche, chispeaba de vez en cuando, el frío se iba colando por debajo de nuestras cazadoras y el poco fuego que quedaba en el bidón era incapaz de abrir el más mínimo resquicio en la negrura que nos rodeaba. Y aprovechando el típico "ángel", esos segundos en los que se hace un incómodo silencio,  de nuevo sin avisar  llegó la siguiente visita.  No, no fue una aparición de ultratumba ni ninguna presencia etérea. Era el alcalde del condado de Treviño. O al menos eso nos dijo, después de que sucediera esta conversación:

(el) - ¿Por qué habéis hecho fuego ahí?
(nosotros)- Es que como estaba todo el suelo mojado y no queríamos acercarnos demasiado a los postes del cobertizo, hemos pensado que era el mejor sitio.
- Pues esos bidones se usan para dar de comer (¿o beber?) a las vacas.
- ¡Huy vaya! Lo sentimos, no lo sabíamos. Ahora mismo lo apagamos y lo limpiamos.
- Bah, es igual, ya no tiene remedio, manda coj....
- ¿Quiere un poco de vino?
- Bueno.

No sé si realmente era el alcalde, pero la escena fue muy similar a la anterior... pero desde el punto de vista contrario. El tipo se fue caldeando con cada trago de vino y respondió encantado a nuestras preguntas, soltando frases que todavía recuerdo perfectamente, porque incluso las grabamos:

"¿Yo ver luces y cosas aquí? ¡Siempre he vivido aquí y nunca he visto nada raro!"
"¡No me extraña que haya gente que vea cosas, vienen aquí y se meten de todo! ¡Así yo también veo! ¡Y los que no se meten están como cabras!"
"Una vez pillé a dos hippies en pelotas y fumando porros tumbados dentro de aquel pajar de allí. ¡Podían haberlo achicharrado! ¡Saqué el bastón y les dije que si no se iban cagando leches, me liaba a ost... con ellos! ¡No veas como corrían, los hij... pu..."!

El caso es que al ver que éramos relativamente formales, le reíamos las gracias y además le habíamos donado buenos tragos a coste cero, se marchó casi dándonos un abrazo. Y aquel segundo encuentro nos sirvió para estar comentando otro buen rato, mientras escuchábamos la grabación recién realizada de la conversación con el curioso y escéptico alcalde. Incluso siendo en playback nos volvimos a reír al oír la historia de los hippies, imaginarlos corriendo desnudos por aquel inhóspito lugar era esperpéntico, fuera o no real la historia.

El caso es que nos acercábamos a la medianoche y teníamos que tomar una decisión. ¿Después de aquella ducha de realismo, merecía la pena ir a la torre famosa a intentar algún "contacto" o mejor nos metíamos en la semi-caída tienda de campaña a intentar dormir un poco? Porque, esta vez sí, parecía que la animación había terminado, así que o hacíamos algo para entretenernos o lo mejor era acortar la noche durmiendo.

Pero de nuevo nos equivocamos y Ochate nos volvió a sorprender...

Sigue en la parte 3.

6.6.12

Ochate, mi experiencia en un pueblo maldito (I)

Ochate es un pueblo abandonado del Condado de Treviño, en Álava, muy conocido en el mundo de lo oculto. Hasta Iker Jiménez le dedicó un tiempo en su programa, ya que la leyenda que arrastra es bastante jugosa:  Sus habitantes fueron supuestamente diezmados sin piedad por diversas plagas y enfermedades varias veces, hasta convertirse en un pueblo vacío. Así que los amantes de lo oculto aseguran que es un lugar maldito en el que se presencian con cierta regularidad fenómenos extraños: OVNI’s, luces extrañas, grabaciones de psicofonías… Evidentemente, todo esto tiene un rigor similar al de la mujer muerta que se aparece en la curva de la carretera.  El periodista Luis Alfonso Gámez ha escrito con frecuencia sobre el tema en numerosas ocasiones y en este estupendo artículo de su blog podemos leer un preciso resumen de toda la idiotez y la porquería que hay detrás de esta sarta de insensateces.

El caso es que hace un tiempo un servidor también tuvo su experiencia personal en Ochate. Ocurrió hace más de dos décadas, cuando uno era capaz de juntarse con varios amigos, coger un coche y perderse por ahí unos cuantos días a la búsqueda de emociones del más allá. Y como aquella experiencia tuvo su aquel, me he animado a contarla en este blog.

El plan lo lideró uno de los amigos, especialmente interesado en este tipo de temas, que localizó el lugar en un mapa (no existía internet, claro) y nos puso en antecedentes de las historias. No necesitamos mucho para organizar la expedición: Cinco personas, dos coches, una tienda de campaña, un cassete para grabar, una cámara de fotos, provisiones y tabaco. Era todo lo que necesitábamos.

Como era invierno y el camino estaba lleno de barro, conseguimos llegar a duras penas por la tarde, antes de anochecer. La idea era pasar una noche allí, así que estaba perfecto. Intentamos montar la tienda de campaña, pero no era muy buena y  la incesante lluvia se colaba al interior, así que localizamos una especie de cobertizo o tejadillo vacío y la montamos debajo. Para cuando terminamos acababa de anochecer y el tema pintaba feo: todavía eran las siete de la tarde, no paraba de llover y si íbamos a tener que esperar hasta la media noche para empezar la actividad de “hinbestigación”, aquello tenía toda la pinta de que iba a ser muy largo…

Con el objetivo de hacer la espera más llevadera, sacamos los bocadillos, unas botellas de vino y encendimos un fuego dentro de un trozo de bidón viejo que encontramos. Supongo que gracias al efecto del alcohol y al de la luz de las llamas, el tema se animó un poco y los chistes y bromas caldearon el ambiente. Y ya se sabe cómo suelen evolucionar estos momentos: Hacia la interpretación grupal de alegres melodías y tonadillas locales. A los únicos que podíamos molestar era a las supuestas almas en pena que pululaban por la zona, porque de las otras, de las de dos piernas, no tenían pinta de pasarse por aquel rincón perdido y húmedo.

Para las diez de la noche no quedaba comida y gran parte del vino se había evaporado, así que los chistes empezaban a tomar un cariz menos inocente y el tono de las voces era bastante elevado. La noche era oscura, sin estrellas, fría, húmeda. El fuego ardía con ganas en el bidón y la lluvia habia remitido un poco. Las canciones habían llegado a un punto peligroso, ya centradas en bandas sonoras de programas infantiles de nuestra infancia. Y justo en ese instante, como de la nada, de entre las sombras de detrás del cobertizo, apareció una pareja de hombres, uno maduro, con barba y el otro muy joven, un adolescente. La conversación que se produjo fue algo así, liderada por el mayor de los dos:

(Ellos)-Aquí estáis mal
(Nosotros)- ¿Cómo?
- Que aquí estáis mal
- ¿Mal? ¿Por qué?
- ¿Venís por lo de las apariciones?
- Bueno, si...
- Pues tenéis que ir a la torre, allá arriba.
- Ah...
- ¿Sabéis quien soy?
- Pues no.
- ¿Seguro? (se arrima al fuego y muestra su cara)
- No caemos...
- No me habéis visto en la tele?
- No.
- Pues me han entrevistado. Yo vengo con mi hijo... con mi hijo... ¿cómo te llamas?
- Carlos.
- Vengo con mi hijo Carlos todos los días y es ahí donde hay que ir.
- Vale, luego iremos.
- ¿Tenéis un poco de vino?

Nos faltó tiempo para empezar a hacerle preguntas, que respondió encantado mientras se tomaba unos tragos. Inmediatamente nos dimos cuenta de que no decía más que incongruencias, hablando de voces, luces, sombras y similares. Ah, y que quien le acompañaba, que parecía el hermano menor de El Vaquilla, no era su hijo, claro.

Se pasó cerca de media hora de cháchara y gorroneando alcohol. En cuanto la conversación bajo de ritmo, ambos desaparecieron tan súbitamente como habían llegado, deslizándose hacia la oscuridad y caminando, alejados de cualquier camino principal, hacia vaya usted a saber dónde.

Nos miramos, sacamos más vino y comentamos  la jugada tras asegurarnos que estaban lejos.Aunque coincidimos en que el tipo no era más que un impresentable, seguiríamos sus consejos y sobre la media noche iríamos a la torre. Era lo único que se nos ocurría para no morirnos de asco, ya que pensábamos que aquella visita sería el único entretenimiento de  la aburrida y eterna noche que nos esperaba. Pero no podíamos estar más equivocados...

Sigue en la parte 2.

3.6.12

Si no puedes acceder a Google y otros buscadores, tienes un virus. Consejos para limpiarlo

Pensaba que lo de los virus era ya algo del pasado, pero parece que de vez en cuando se revuelven peligrosamente y hasta los que nos creemos muy listillos para estas cosas caemos en la trampa. Cuento mi experiencia, por si a alguien le sirve como prevención o cura, que siempre vienen bien consejos de quien ya lo ha padecido para no volverse loco con las soluciones.

Al parecer la infección ocurrió al visitar una web a la que llegué por un enlace en las estadísticas del blog. Estaba viendo las visitas y fuentes de tráfico y una de las webs de referencia (la verdad, no recuerdo cual) me sonó nueva y desconocida, así que la visité... y caí. EL antivirus (NOD32) detectó la intrusión e intentó parar la infección, pero no pudo desinfectarlo (salió un mensaje de error). El virus o malware ya había entrado.

El síntoma era de lo más sorprendente: Podía navegar por internet con normalidad por cualquier lado, excepto utilizando los buscadores. Cuando accedía a Google, Bing o Yahoo no funcionaban, se quedaban bloqueados, el navegador (cualquiera, probé con todos) se quedaba pensando hasta la eternidad. El que haya diseñado el programita en cuestión tiene la mala leche habitual.

Probé todo tipo de programas de limpieza, pero no acababan de solucionar el problema.Algunos muy eficaces como el CCleaner se quedaban colgados en la instalación, lo que indicaba que el virus estaba bien armado para defenderse. Tras un par de días de deseperación, me ayudaron a identificar la raíz del problema el excelente soft antispyware Malwarebytes y este oportuno y maravilloso post en Techsupportforum. Al parecer se me había colado el Funmoods, una aplicación indeseable, y también un troyano llamado Virus.Win32.Rloader.a.

La solución tuvo tres fases:
1. Pasar el Malwarebytes y desinfectar y limpiar todo lo que detectó.
2. Desinstalar el funmoods, desde el panel de control (como un programa más) y como una extensión en chrome y Firefox.
3. Descargar el TDSSkiller de Kaspersky y escanear el ordenador. Detecto el troyano y lo limpió perfectamente.

Y problema solucionado. Menos mal, porque lo del formateo me estaba dando una enorme pereza...

Por cierto, que el soporte de NOD32 no dio la talla. Les escribí, les llamé, me hicieron probar varias cosas, pero dijeron que no se veía nada raro y fueron incapaces de encontrar una solución. Me parece que han perdido un cliente.

27.5.12

¿Por qué nadie denuncia a videntes y mediums?

El excelente artículo de Luis Alfonso Gámez sobre su experiencia en el espectáculo de Anne Germain ha sido la gota que ha colmado el vaso de mi paciencia. Así que me he decidido a escribir algo, porque cada día que pasa me pone de peor humor el tema.

Si alguien hace un anuncio o programa en prensa o televisión con algún detallito sexista o exagerando las opciones de algún juguete, los correspondientes departamentos o asociaciones relacionados con la igualdad de género o protección del menor se llevarán las manos a la cabeza y al día siguiente estarán vociferando por su retirada en todos lo medios. Lo cual me parece muy bien, que conste.

Lo que no entiendo es cómo otras personas que realizan actividades claramente fraudulentas, que sólo pueden adjetivarse como estafas sin escrúpulos, campan a sus anchas con el soporte de grandes medios de comunicación, sin que nadie les diga ni mú.  Anne Germain o Marylin Rossner hacen caja diciendo que se comunican con los muertos, cuando lo que realmente están haciendo es sacar dinero sin ningún remordimiento y aprovecharse de la desesperación de gente que ha perdido a un ser querido y que está sufriendo.

Si la primera tiene su programa en la televisión y llena los teatros en su gira por España, a la segunda le conceden entrevistas a toda página, con adjetivos como "considerada la mejor medium del mundo". ¿Alguien me explica cómo se mide la calidad del mediumismo? ¿Por número de personas a las que se engaña? Y encima tiene el rostro de haber colaborado en un libro que se acaba de publicar titulado "La ciencia de los fantasmas". ¿Ciencia y fantasmas?

¿Es que nadie puede hacer nada al respecto? ¿Es que todo vale mientras tenga audiencia? ¿Es eso lo que queremos para nuestro país, gente indefensa y vulnerable adorando a videntes que solo piensan en su cartera? ¿Qué coño hacen los políticos y las autoridades de cada una de nuestras instituciones permitiendo este despropósito? ¿Dónde están las asociaciones de consumidores?

De verdad, malo me pongo...

Y antes de que me lo pregunte alguien: Sí, me pone mucho peor lo de Bankia.

23.5.12

6 Razones por las que la limpieza hepática es una estafa y no funciona

Curiosamente, uno de los posts más visitados de este blog es el que dediqué a la práctica curanderista llamada Limpieza Hepática, gracias a la que Andreas Moritz ha llegado a ser muy conocido. El número de comentarios que ha alcanzado es ya bastante impresionante y cada poco algún defensor de esta excéntrica terapia intenta defenderla, con bastante entusiasmo pero poco razonamiento.

La verdad es que la actividad e interés en torno a esta insensatez no disminuye. Incluso a veces me parece que hasta aumenta. Por ejemplo, hace no demasiado tuve la oportunidad de participar en la web Astropuerto con unos comentarios, en la que, con buena intención, han hecho pequeñas investigaciones caseras de las famosas piedras que se expulsan durante el proceso.

Pero lo que me molesta un poco más es que cada poco tiempo alguien de mi entorno me sorprende contándome que tiene algún conocido o familiar que la ha probado, con resultados de lo más variados. Y como suelo repetir una y otra vez los mismos argumentos, creo que es momento de enumerar, uno por uno, todos los puntos básicos que evidencian que la limpieza hepática que propone Moritz no es más que una mamarrachada.

1. En el hígado no hay piedras

Copio-pego el inicio de su libro: "La mayoría de los cálculos biliares se forman en el hígado y comparativamente pocos ocurren en la vesícula". Es decir, Moritz parte de una enorme falacia: Dice que el hígado de todas las personas (que no siguen sus consejos) está lleno de piedras. Que nadie (o casi nadie) lo sabe, que los médicos y expertos están muy despistados y no se enteran, y que se debe a los aliados típicos de este tipo de curanderos: Tóxicos, estrés, alimentos poco naturales, etc... A él le consta porque todos los que hacen su limpieza hepática las expulsan, así que todos los manuales y libros sobre el hígado y sus patologías están equivocados, según su visión.

Parece que es cierto que todos los que hacen la limpieza hepática expulsan piedras verdes, pero si tu le hablas de piedras en el hígado a un médico especialista, pensará que te estás equivocando de órgano y que te refieres a la vesícula. O que estás de cachondeo, como me ha pasado a mí al hablar con algún especialista. Aquellos que ven y "tocan" hígados casi a diario nunca los ven con piedras. Los que los operan, los que hacen endoscopias, los que los trasplantan, los que los analizan cuando hacen autopsias, nadie ve piedras. Por poner un ejemplo, en este estudio en el que se analizaron casi un centenar de hígados de cadáveres, en ningún caso se reportaron piedras. Y eso que encontraron de todo y un montón de patologías, pero piedras no. En ninguno. O, si queremos ver más casos concretos, basta hacer una búsqueda por internet para encontrar unas cuantas fotos de hígados humanos seccionados en autopsias (por ejemplo, este o este), y en ninguno de ellos aparecen piedras. ¿Será que han elegido para la foto a los que acababan de hacer la limpieza hepática?

2. Moritz nunca ha presentado una prueba fiable de que su tratamiento sirve para algo

Para justificar que nunca presenta pruebas concretas, Moritz utiliza el típico recurso de decir que es imposible hacerlo. En su libro repite una y otra vez que, por su composición, no hay manera de detectar las piedras porque tienen la misma densidad que el tejido del hígado. Ni rayos X, ni ecógrafo, lo afirma explícitamente, solo se pueden ver al expulsarlas con su limpieza. Y problema solucionado, no hacen falta más pruebas. Este truco es muy utilizado por los vendedores de misterios y estafadores, decir que sus afirmaciones son imposibles de demostrar por terceros. El filósofo Bertrand Russell ya explicó esta treta mediante su famosa analogía de la tetera, que puede leerse en este enlace.

Sin embargo, hay otras técnicas de visualización de las Moritz que no habla. Hace tiempo que se utiliza la resonancia magnética para explorar el hígado, mediante la que se puede encontrar y ver de todo, en cualquier parte del cuerpo. Para el hígado también es una herramienta muy útil, como se explica en libros como este o en artículos como este otro. Si queremos comprobarlo nosotros mismos y no tenemos un aparatito de estos a mano o en la despensa, basta introducir en Google "hepatic magnetic resonance" para ver un montón de imágenes de hígados, con todo tipo de patologías. Pero ninguno con piedras.

3. El libro está lleno de falsedades y falacias

Además de la primera superfalacia sobre las piedras en el hígado, desde casi la primera línea el libro está plagado de otras afirmaciones y explicaciones en lenguaje pseudocientífico, pero que son falsas. Retuerce conceptos e ideas a su interés, se inventa principios que nunca nadie ha demostrado y utiliza todos los tópicos habituales, criticando la medicina convencional. Siempre sin presentar una sola prueba.

Estos son unos cuantos ejemplos extraídos de las primeras páginas de su libro:
  • "Los cálculos biliares en el hígado son el principal obstáculo para adquirir y mantener la buena salud, la juventud y la vitalidad (...) , son una de las principales razones por las que la gente se enferma y tiene dificultades de recuperación de la enfermedad."
  • "Todas las enfermedades o síntomas de mala salud son causados por algún tipo de obstrucción".
  • "Un engrosamiento de la sangre causado por comidas o bebidas altamente creadoras de ácidos puede restringir su flujo por los capilares y arterias, y puede terminar en numerosos problemas en el cuerpo, desde la simple irritación de la piel a la artritis, un ataque cardiaco o un derrame cerebral".
  • "Al descongestionar los conductos biliares en el hígado y la vesícula, los 60-100 trillones de células en el cuerpo podrán ‘respirar’ más oxígeno, recibir suficiente cantidad de nutrientes, eliminar eficazmente sus productos de desecho metabólico y mantener perfecta comunicación con el sistema nervioso, endocrino y con el resto de las partes del cuerpo".
  • "Las toxinas atrapadas constantemente irritan partes del revestimiento gastro-intestinal (el cual comienza en la boca y termina en el ano) hasta que se da la inflamación o ulcerización."
Esto no es más que una pequeñísima muestra de todas los sinsentidos que se ha inventado este hombre, en cada página hay varias.

4. Existe una explicación alternativa, mucho más razonable, para las piedras que se expulsan con su tratamiento

Como ya se explicó someramente en el artículo publicado en The Lancet hace años, mezclando aceite, zumo de limón y sales de magnesio (que es lo que prescribe este tratamiento), al interaccionar con las enzimas digestivas, además de unas poderosas diarreas y una deshidratación memorable se nos formarán unos compuestos en el estómago a causa de la reacción entre estos compuestos. Que después saldrán por donde tienen que salir, claro. Existiendo esta explicación, ¿no es más fácil de creer que la que propone Moritz, que existen unas piedras en nuestro hígado que nadie nunca ha detectado (excepto él mismo), que nadie puede ver con ningún instrumento y que supuestamente se expulsan al tomar mezclas nauseabundas y aplicarse lavativas?

5. Ningún médico especialista la conoce ni la utiliza

Aunque algunos no lo crean, los médicos quieren que sus pacientes se curen. Y no le gusta que sufran y mucho menos que se mueran.  Y los hospitales quieren ahorrar, sobre todo ahora que no hay dinero para la sanidad. Por eso, siempre que hay más de un tratamiento con posibles resultados similares, recomiendan el menos agresivo y costoso.  Y ninguno se inclina por las ideas de Moritz. De hecho, la mayor parte de las veces los cálculos biliares solo pueden extraerse con cirugía, por desgracia.

No creo que todos los médicos tengan acciones en la empresa que fabrica los bisturís o en la que vende la anestesia. Ni que todos sean idiotas. Ni que ninguno haya escuchado hablar de ella (yo he hablado con alguno que le sonaba la idea pero que le parecía tan ridícula que nunca había buscado más información). Estoy seguro de que si yo fuera mecánico y existiera una forma de arreglar las juntas de la culata de los coches en un ratito y sin tocar el motor, me habría enterado. O si fuera fontanero y se pudieran arreglar todos los atascos de tuberías con un líquido, también lo sabría. Sobre todo su hubiera un libro a la venta contando cómo hacerlo.

6. El curriculum y los antecedentes de Moritz asustan

Para empezar, sus titulaciones son un poco raras, por decir algo. En su web cuenta que ha conseguido titulos de todo tipo, de disciplinas de lo más exóticas, obtenidas en centros cuando menos originales: Iridiología,  medicina ayurvédica, shiatsu, estudio de la conciencia... No enseña ningún título oficial, no sé si será por respetar la ley de protección de datos o por alguna otra razón...

Sus libros dejan bien claro que no tiene ningún reparo a apuntarse a cualquier conspiranoia: Afirma que las vacunas son venenosas y hay que evitarlas, el cáncer no es una enfermedad y el virus del VIH no existe. Y no sé como no le han dado ya el Premio Nobel, porque dice que es capaz de curar casi cualquier cosa con la luz del sol: Cáncer, enfermedades cardiovasculares,  hipertensión, artritis, enfermedades infecciosas...

El no va más de los timos que vende son sus obras de arte, pinturas hechas por el mismo (y que llama Ener-chi art) que asegura están llenas de energías de luz codificada, que curan enfermedades y equilibran nosequé. En este caso el timo es tan cutre que el tío ni siquiera vende los originales, sino copias. Por cierto, en su libro de la limpieza hepática nos recuerda que las copias digitales de estas obras no "funcionan", así que si queremos copias "de las buenas", solo las conseguiremos comprándoselas a él. ¡Eso sí que es un buen método para eliminar de un plumazo la posibilidad del pirateo!

Y ahora, teniendo en cuenta todos estos previos, ¿crees que la limpieza hepática se merece un minuto más de  tu tiempo?

Actualización
Desde la web de Andreas Moritz se informa que ha fallecido en octubre de 2012, a los 58 años de edad. parece que los remedios milagrosos de sus libros, que prometen curar todo tipo de enfermedades, no han sido útiles en su caso. En este post más detalles.

22.5.12

La nueva red social para rezar

Que sí, que no es cachondeo. Que de nuevo gracias a un amigo del Círculo Escéptico me he enterado de la existencia de una nueva red social que se llama Mayfeelings y que es... para rezar. Así, tal cual. Uno pide algo, como por ejemplo erradicar el hambre en África, y quien quiera se apunta a rezar, para ver si se consigue. Era justo lo que la humanidad necesitaba.

Mientras por un lado algunos se dedican a hacer idioteces como esas, por el otro ocurren cosas como esta otra: Juicio oral contra Javier Krahe por su corto 'Cómo cocinar a un Cristo'

Por este vídeo:

Así va el país...