21.10.15

Incoherencias alternativas


Uno de los mecanismos más curiosos de nuestra mente es la necesidad de preservar  nuestras ideas preconcebidas. Evolutivamente tiene sentido, ya que en la vida real tenemos que tomar decisiones continuamente y para hacerlo de forma eficaz es necesario tener criterios afianzados. Sin embargo, este fenómeno hace que a veces seamos incoherentes y que tengamos numerosos sesgos, que podrían ser contraproducentes en algunas situaciones, sin que seamos conscientes de ello.

Para profundizar un poco en el tema, recomiendo echar un vistazo al estupendo artículo sobre la disonancia cognitiva de Antonio Martínez Ron "Por qué no podemos dejar de estar equivocados", que creo que viene muy a cuento.

Pues bien, reconozco que yo mismo estaré lleno de estos sesgos, pero como mi cerebro, en su lucha contra la disonancia cognitiva,  me empuja a buscar primero los de los demás, he decidido escribir un post recopilando algunas incoherencias de las que he sido testigo (con frecuencia entre exabruptos y ataques personales de todo tipo) entre los defensores más radicales de "lo alternativo".

Aquí están:

- Ser especialmente crítico con la medicina convencional respecto a las enfermedades con las que no consigue resultados pero no dar importancia al hecho de que las terapias alternativas nunca hayan curado nada serio.

- Exigir por un lado libertad de expresión para gurús y terapeutas alternativos y por otro mano dura para limitar el marketing de las grandes empresas.

- Exigir total independencia económica y profesional a profesionales e investigadores de la medicina convencional pero tolerar ingresos y negocietes (directos o paralelos) a los profesionales alternativos.

- Estar dispuesto a creer en una nueva terapia excepcional y única que no conocen la mayoría de los médicos pero no creer en algo como un nuevo producto de desatasco de tuberías milagroso que no conocen la mayoría de los fontaneros.

- Dar más valor a un testimonio aislado, realizado sin ningún control ni método y posiblemente de alguien desconocido, que a varios ensayos, realizados con cientos o miles de personas, sistemáticamente y en condiciones controladas.

- Pedir rigurosidad, inocuidad absoluta, efectividad probada y multitud de ensayos con miles de sujetos estudiados durante años a los medicamentos convencionales pero defender la venta de productos homeopáticos o suplementos, sin necesidad de ni un solo estudio de eficacia ni de efectos a largo plazo.

- Desprestigiar que un médico haya sido capaz de superar una carrera de muchos años y de aprobar una complicada oposición pero valorar positivamente cualquier titulación de origen desconocido y sin respaldo oficial de un terapeuta alternativo.

- Pensar que es necesario exigir un título oficial y riguroso para certificar o diseñar un puente, construir un edificio o pilotar un avión, pero que se pueden hacer excepciones en el caso de tratarse de dar consejos médicos.

- Afirmar que los médicos convencionales (la mayoría funcionarios con sueldo fijo), están vendidos a las farmacéuticas pero pensar que los alternativos (privados, que cobran por consulta y por comisiones de productos) solo actúan por interés del paciente y no se dejan influir por los fabricantes de suplementos, hierbas y similares.

- Criticar el negocio de los medicamentos para enfermedades crónicas pero ver correcto el negocio de los suplementos que se toman a diario.

- Criticar a los médicos diciendo que sobremedican a sus pacientes, pero tomar habitualmente suplementos o productos homeopáticos por cuenta propia.

- Creer que a las farmacéuticas no les interesa para nada descubrir cómo curar enfermedades graves (como el cáncer) y no pensar que sus dueños y los científicos que trabajan en ellas son humanos, las sufren y se mueren por ellas, tanto ellos como sus familiares.

- Acusar a las farmacéuticas de no realizar estudios sobre productos alternativos pero no criticar a los fabricantes y terapeutas de estos productos que tampoco los hacen.

- No pedir pruebas objetivas y fiables a quien vende o defiende un tratamiento alternativo pero exigírselas a quien dice que no hay evidencia de su utilidad (pruebas de que no hay pruebas).

- Arremeter contra aquellos que critican a curanderos y terapeutas porque casi nunca critican a las farmacéuticas, argumentando que hacen cosas peores, pero no reprochar nunca a nadie que no hable de cosas realmente mucho peores como la muerte de 8500 niños al día por desnutrición25.000 personas al día por polución, el semiesclavismo existente en los países en los que se fabrican la mayoría de los productos de consumo o las diversas formas de explotación infantil.

- Creer que alguien que afirma que solo cree en las pruebas y en la ciencia es "arrogante" pero el que dice que todos los expertos del mundo están equivocados o comprados y que tiene una solución maravillosa y desconocida para algo no lo es.

- Admirar y creer a los que afirman que estamos rodeados de tóxicos peligrosos pero acusar a los defensores de las vacunas de utilizar marketing del miedo.

- No vacunar a un niño por miedo a los posibles efectos secundarios pero llevarle habitualmente en coche, a la piscina o a la playa, que son las actividades que mayor cantidad de muertes infantiles producen. O dejarle saltar en una cama elástica, que es responsable de miles de hospitalizaciones infantiles al año. O permitirle andar en bicicleta, que causa multitud de lesiones en niños.

- No vacunar a un niño por miedo a los posibles efectos secundarios, pero darle Dalsy o Apiretal en cuanto tiene algo de fiebre, que también los tienen.

- No vacunar a un niño porque se ha sabido de un caso (excepcional) de efectos secundarios de la vacuna, pero seguir poniéndole el cinturón de seguridad en el coche aunque también haya algún caso aislado (y excepcional) en el que no ponerse el cinturón ha salvado la vida a alguien.

- Decir que pagar 100 euros por una vacuna para toda la vida es un coste-beneficio inasumible  pero estar dispuesto a gastarse anualmente 500-1000 euros extras en comida ecológica.

- Exigir la retirada de las vacunas u otros medicamentos por efectos secundarios muy puntuales y aislados y limitados, pero no pedir la prohibición del deporte, que provoca la muerte súbita de unas cien o doscientas personas anualmente en España.

- Utilizar despectivamente el término "multinacional" o "transnacional", pero obviarlo si se trata de multinacionales como Greenpeace (ecologismo) o  Whitewave Foods Company (productos ecológicos).

- Negarse a comprar puntualmente un medicamento relativamente barato con el argumento de no dar dinero a las multinacionales farmacéuticas pero estar dispuesto  a gastarse mucho más en productos de multinacionales de ropa, automóvil o telefonía. O más de 1000 euros al año en gasolina, que es el gasto medio en España.

- Tener miedo de las radiaciones del WiFi pero utilizar habitualmente el móvil, tener una lámpara en la mesilla  o tomar el sol, que supone mucha más radiación.

- No querer tener cerca antenas que emitan radiaciones, que no se ha probado que sean dañinas, pero no preocuparse por tener cerca tráfico, cuyos efectos negativos para la salud están realmente probados (7 millones de muertos al año).

- Temer a los tóxicos de los alimentos y los plásticos pero vivir en una ciudad o cerca de una carretera (con tráfico), tomar bebidas con alcohol, fumar o convivir con gente que fuma, actividades asociadas a muchos más tóxicos.

- Tener miedo a ponerse cerca de un microondas por las posibles radiaciones pero despreocuparse al estar cerca de una hoguera o barbacoa, o incluso de una sartén al freír, que generan multitud de tóxicos peligrosos conocidos.

- Criticar y analizar en profundidad todos los aspectos dudosos de aquellos estudios cuyos resultados no gustan, pero nunca hacerlo en aquellos estudios con resultados que coinciden con ideas previas.

- Pensar que una pulsera o colgante con holograma podría equilibrar o armonizar la energía del cuerpo por mecanismos todavía no descubiertos, pero no creerse que un DVD de jotas zaragozanas colgado del cuello pueda mejorar el oído musical.

NOTA: Sí, yo también pienso que hay que cambiar el modelo de desarrollo y distribución de fármacos, que los médicos no son perfectos, que la sobremedicación es un problema y que hay que trabajar por un mundo sostenible y seguro. Pero una cosa es una cosa y otra, otra.

9 comentarios:

Marta Segurola dijo...

¡Brillante!

Antonio Samsa dijo...

Creer en dios pero no en el ratoncito Pérez; que llamen inmaduro a alguien que lee cómics de superhéroes, consciente de que son de ficción, y estar dispuresto a creer que existió un señor que anduvo sobre las aguas, resucitó de entre los muertos y convirtió el agua en vino. (Nota: no leo cómics de superhéroes, pero sí leo cómics). Brillante entrada, Luis.

Pablo Ortiz dijo...

Estoy indignadísimo con su artículo. Está empíricamente probado que la jota zaragozana carece ABSOLUTAMENTE de capacidad alguna para mejorar las capacidades auditivas de un paciente cuando ésta es grabada en un DVD. No obstante, de sobras es sabido por la comunidad científica que es el reggaeton el género musical que SÍ es capaz de conseguir estos beneficios, siempre y cuando se escuche convenientemente a un nivel de decibelios absurdo, desde un Opel Astra con spoiler tamaño familiar y con las ventanillas bajadas.

A ver si se informa usted en condiciones para la próxima vez.

Iván Garcia Sainz-Aja dijo...

La gente necesita creer y la creencia es una fuerte medicina, seguro que puedes encontrar fácilmente casos documentados de efecto placebo en dolencias graves como el cáncer e incluso enfermedades coronarias..
y las creencias no solo curan sino que también matan, no me refiero solo a muertes por voodoo sino también a "muertes por pronostico" debidas a diagnósticos equivocados de la medicina convencional de bata blanca

yo creo que una parte importante de culpa de la proliferación de medicinas alternativas la tiene la medicina convencional con una visión demasiado materialista y probablemente equivocada, empeñada en esconder síntomas con fármacos en lugar de ayudar a la gente a estar sana..

si el efecto placebo puede llegar a curar a 1 de cada 3, no entiendo que hace la ciencia tratando de eliminarlo en los ensayos clínicos en lugar de potenciarlo, conseguir que los otros 3 se curen también sin necesidad de medicinas seria un gran objetivo

La ciencia ha declarado que las religiones son falsas, que solo existe la materia y que la conciencia es solo una propiedad emergente... lo que va en contra del sentir común de muchiiisima gente

La gente necesita creer y la creencia es una fuerte medicina

es posible que en el futuro se refieran a este periodo como un periodo de superstición materialista... yo así lo creo

(me ha quedao magufo eh!!)

un saludo
Ivan

RGB-es dijo...

Iván, existe una enorme diferencia entre «sentirse mejor» y «curarse»: el efecto placebo logra lo primero, pero no lo segundo.

Que la gente necesita creer, estoy de acuerdo, que la creencia sea una fuerte medicina, pues ya no.

Mara San Miguel dijo...

Brillante articulo¡¡¡ gracias.

Mara San Miguel dijo...

Me ha encantado el listado de incoherencias. Gracias ¡¡¡

Unknown dijo...

Tienes Twitter? En wired.de aparece art sobre @nuritasresearch. Me pareció interesante compartirlo contigo. Algún comentario sobre el tema? Un saludo

Centinel dijo...

Claro, mi dirección está arriba a la derecha de la web: @centinel5051