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29.11.06

Corte de digestión ... ¿o de rollo?

Cuando era pequeño y pasábamos el día en la playa, después de comer se vivía un largo periodo de dos horas en el que convivían intensamente el misterio, el peligro y la impaciencia. Era el rato que teníamos que esperar para bañarnos sin riesgo de tener “un corte de digestión”.

Como mis padres eran bastante “creyentes” del tema, durante esas dos horas el agua se convertía en un líquido mortal y ni siquiera nos atrevíamos a chapotear entre las olas. Incluso llegaba a escandalizarme cuando los padres de algún niño eran más flexibles y convertían las dos horas en hora y media e incluso ¡una hora!, con el consiguiente riesgo que ello suponía. Eran de esas cosas que se dan por ciertas, incluso con supuesta explicación científica asociada: “Durante la digestión, el estómago necesita una gran cantidad de sangre y si nos bañamos en agua fría, no hay suficiente sangre para calentarnos el cuerpo y seguir con la digestión, así que podemos desmayarnos y ahogarnos”, o algo así.

Esto de Internet es lo que tiene, mucha información que destruye mitos arraigadísimos, como esta explicación del Dr. Fermín Mearin, diciéndonos que tras la comida, el baño no es ningún problema, y lo que hay que hacer es no meterse al agua fría de golpe cuando hace mucho calor, ya sea después de comer, antes de cenar o durante el vermú.

Aunque en este otro artículo dicen que “los expertos recomiendan esperar dos horas”…

No sé, la incertidumbre me mata. Tantos años creyendo y dejar de creer de golpe…

3 comentarios:

  1. Anónimo4:08 p. m.

    Yo tambien sufrí las dos horas de interminable espera... Y es algo q tienes tan interiorizado, q lo segui creyendo hasta q el arka me dijo lo contrario (20 años).
    Siendo monitora d tl he comprobado q aunque des permiso a los chavales para bañarse nada más comer, sigue existiendo ese acojone q les impide tocar el agua hasta pasar las 2 horas de rigor ("es q mi madre no me deja...", pero si no está tontolaba!!!)

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  2. Aquí otro sufridor de las dos horas. Aún hoy me da reparo no esperar un tiempo bastante prudencial... y no sé si se lo pegaré también a mis hijos.

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  3. El dueño del blog y yo tenemos la misma madre, así q no es necesario decir q yo tb sufrí la espera de esas dos interminaaables horas de la digestión.
    El miedo sigue ahí, aunque mis nanos tengan el permiso de amatxu para bañarse después de comer.

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